{"id":173,"date":"2018-09-07T19:55:44","date_gmt":"2018-09-07T19:55:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/?page_id=173"},"modified":"2018-09-07T19:55:44","modified_gmt":"2018-09-07T19:55:44","slug":"el-papado-y-la-iglesia-naciente-en-america-latina-1808-1825","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/el-papado-y-la-iglesia-naciente-en-america-latina-1808-1825\/","title":{"rendered":"El Papado y la Iglesia naciente  en Am\u00e9rica Latina (1808 &#8211; 1825)"},"content":{"rendered":"\n<p><em><strong>Introducci\u00f3n<\/strong>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Buscaremos hablar de una Iglesia Americana, la cual, viviendo tres siglos de su caminar terreno, bajo un Patronado de Indias, concedido al Rey de Espa\u00f1a, anhela su libertad de ese yugo, al igual que muchos americanos criollos.<\/p>\n\n\n\n<p>Iglesia de la que se habla poco, ya que en las historias nacionales, se le representa, no como una promotora, sino como una opositora a estos deseos de independencia, sin tomar en cuenta que fueron la mayor parte de las veces, los mismos cl\u00e9rigos, quienes iniciaron el movimiento revolucionario.<\/p>\n\n\n\n<p>De igual modo se ver\u00e1 la influencia de un iluminismo tard\u00edo y radicalizado, que no desea realaci\u00f3n alguna con Roma y el Papado, estando \u00e9ste tambi\u00e9n muy presionado por las coronas europeas, que no desean perder sus colonias americanas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La crisis de las guerras de la Independencia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la labor de la independencia, la Iglesia cumpli\u00f3 una labor esencial. Siendo de hecho el clero lo m\u00e1s culto en Am\u00e9rica latina a finales del s. XVIII, su actitud era capital para la revoluci\u00f3n. Esto explica que en un primer momento todos los gobiernos no hayan tomado medidas importantes de secularizaci\u00f3n. Pero inmediatamente se ve la falta de miembros, la desorganizaci\u00f3n, la divisi\u00f3n, el cansancio por tan exasperante activismo. Desde 1820 comenzar\u00e1n las primeras medidas contra la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Veremos ahora lo que aconteci\u00f3 al principio de la lucha independentista.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>En M\u00e9xico,<\/em>\u00a0el obispo fr. Antonio de San Miguel (Michoac\u00e1n) reun\u00eda a un grupo de economistas, legalistas que pueden incluirse entre los antecedentes de la revoluci\u00f3n. Sin embargo, los obispos de M\u00e9xico, Monterrey, Chiapas, Yucat\u00e1n y Puebla obraron de manera indiferente o francamente contraria a la primera revoluci\u00f3n. Sin embargo, la segunda guerra de la independencia, (gracias a la postura liberal del gobierno espa\u00f1ol de 1820), hizo inclinar el episcopado hacia el bando de los patriotas, especialmente por la acci\u00f3n del cango. Monteagudo (1821).<\/p><p><em>En Per\u00fa<\/em>, desde 1809 comienza el movimiento de independencia. La primera sublevaci\u00f3n tuvo lugar en Pumacagua. Dn. Jos\u00e9 P\u00e9rez y Armend\u00e1riz, (Cusco) no se opuso a los insurgentes, por lo que, aplastada la revoluci\u00f3n, fue depuesto por Fernando VII\u00a0; los restantes obispos peruanos apoyaron a los realistas contra la independencia.<\/p><p><em>En Argentina<\/em>\u00a0el obispo de Buenos Aires (Lu\u00e9) se mostr\u00f3 contrario a la Primera Junta, y sin embargo no se opuso una vez constituida, muriendo en 1812. El Obispo de C\u00f3rdova se uni\u00f3 al movimiento contrarrevolucionario, por lo que fue desterrado en 1818 y el de Videla del Pino, fue desterrado por Belgraqno por actuar con los realistas, quedandose sin obispos.<\/p><p><em>En Uruguay<\/em>\u00a0no hab\u00eda obispado.<\/p><p><em>En Bolivia<\/em>, el obispo de Charcas adopt\u00f3 una posici\u00f3n moderada y conciliadora, y aunque recibi\u00f3 triunfalmente a las tropas liberadoras de Buenos Aires, fue igualmente destituido en 1816\u00a0; mientras que el Obispo de la Paz, era convencido realista, huyendo a Espa\u00f1a en 1814.<\/p><p><em>En Chile,<\/em>\u00a0el Obispo de Concepci\u00f3n, apoya la contrarrevoluci\u00f3n realista, y en 1815, ante el triunfo de los independentistas, huye a Espa\u00f1a.<\/p><p><em>En Ecuador,<\/em>\u00a0La Segunda Junta estuvo presidida por el Obispo Cuero y Caicedo\u00a0; quien igualmente presidi\u00f3 el Congreso Constituyente. Pero el Obispo de la Cuenca, era un convencido realista y luch\u00f3 contra la independencia.<\/p><p><em>En Colombia,<\/em>\u00a0el Obispo de Santa Fe de Bogot\u00e1, no fue aceptado en un primer momento, y despu\u00e9s adoptando una posici\u00f3n conciliadora se le dej\u00f3 gobernar sus di\u00f3cesis, muriendo en 1817. El Obispo de Santa Marta muri\u00f3 en 1813\u00a0; el de Cartagena fue expulsado en 1812 porque no acept\u00f3 la Junta Revolucionaria.<\/p><p><em>En Venezuela<\/em>, el Obispo de Caracas acept\u00f3 la independencia y sirvi\u00f3 de intermediario entre los revolucionarios y la Iglesia venezolana<\/p><p><em>En Am\u00e9rica Central<\/em>, el Obispo de Guatemala atac\u00f3 el movimiento independentista con una pastoral muy intransigente.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Como puede verse claramente, los obispos en general, habiendo sido nombrados por el sistema del Patronato, permanecieron m\u00e1s partidarios del rey que de los nuevos gobiernos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los obispos, en el periodo colonial, ten\u00edan conciencia de pertenecer a una naci\u00f3n, de ah\u00ed que f\u00e1cilmente un obispo de M\u00e9xico fuera nombrado en Per\u00fa, o del R\u00edo de la Plata se fuese al norte. Ahora cada Iglesia se convert\u00eda en una isla, y casi durante un siglo, no habr\u00e1 m\u00e1s comunicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, la independencia de los Estados Unidos no hab\u00eda planteado ning\u00fan problema, y la de Brasil, tampoco los plante\u00f3 por el hecho de que las antiguas metr\u00f3polis no hab\u00edan tardado en reconocer el hecho consumado. En cambio, en el asunto hispanoamericano, los papas, que se suceden demasiado aprisa, tienen frente a s\u00ed una decena, y m\u00e1s tarde, una veintena, de gobiernos revolucionarios, muchas veces provisionales y un rey de Espa\u00f1a que se obstina. Fernando VII bloquea, hasta su muerte en 1833, el reconocimiento diplom\u00e1tico formal.<\/p>\n\n\n\n<p>Debido al Patronato, la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica americana es nombrada por el rey, de tal manera que el centro de la cristiandad hispanoamericana es Madrid y no Roma\u00a0; las iglesias diocesanas decapitadas tardan en volverse hacia Roma pues el canal oficial y tradicional ya no funciona.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, por un lado, Madrid, en Europa, presiona a Roma, y por otro lado los americanos esgrimen la amenaza de cisma, de la constituci\u00f3n civil del clero .<\/p>\n\n\n\n<p>Entrar en el laberinto de las negociaciones con los nuevos dirigentes significaba reconocerles una legitimidad que las monarqu\u00edas europeas les negaban\u00a0; significaba reconocer el principio revolucionario. Si el Papa nombraba a los candidatos de los americanos, el rey de Espa\u00f1a amenazaba con ir hasta el cisma\u00a0; si nombraba a los candidatos del rey, \u00e9stos no podr\u00edan poner el pie en sus di\u00f3cesis.<\/p>\n\n\n\n<p>En septiembre de 1821 lleg\u00f3 a Roma el franciscano Pacheco, enviado por el gobernador de la Rep\u00fablica de la Plata, proponiendo que se enviaran a Am\u00e9rica vicarios apost\u00f3licos revestidos de un t\u00edtulo\u00a0<em>in partibus infidelium<\/em>, no lesionando los derechos del rey de Espa\u00f1a\u00a0; propuesta que fue acogida por el cardenal Consalvi.<\/p>\n\n\n\n<p>En Abril de 1823. Es nombrado Monse\u00f1or Muzi, para responder a las demandas del dictador O\u2019Higgins en Chile\u00a0; as\u00ed como con la misi\u00f3n secreta de escoger y designar a los vicarios apost\u00f3licos que ocupar\u00edan los puestos vacantes en los pa\u00edses del R\u00edo de la Plata y de la Gran Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p>La Misi\u00f3n de Giovanni Muzi ten\u00eda como \u00fanico objetivo reanudar el lazo episcopal de la unidad con Roma. Las cartas de Le\u00f3n XII son muy claras sobre este punto, y las instrucciones confidenciales transmitidas al vicario apost\u00f3lico le dan como regla fija e invariable no embarazarse en absoluto con asuntos pol\u00edticos, regulando su conducta de tal manera que todos reconozcan que la Santa Sede no ha tenido otro motivo para enviarle sino el de proveer a las necesidades espirituales.<\/p>\n\n\n\n<p>De camino a Chile, Muzi, acompa\u00f1ado de un joven eclesi\u00e1stico. Mastai Ferratti, el futuro P\u00edo IX, deb\u00eda detenerse en Buenos Aires. Fue muy bien recibido por la sociedad y muy mal por Bernardino Rivadavia, que miraba con malos ojos esa iniciativa romana\u00a0; y quien le inst\u00f3 a proseguir su camino hacia Santiago, saliendo en enero de 1824 los enviados, hacia Chile.<\/p>\n\n\n\n<p>A su llegada, el dictador O\u2019Higgins, hab\u00eda sido derrocado con dos meses de antelaci\u00f3n, por su hombre de confianza, el cual se encontraba guerreando en el extremo sur, debiendo esperar su regreso durante varios meses. Cuando lleg\u00f3 Ram\u00f3n Freire, su actitud fue de cortes\u00eda e inaccesibilidad\u00a0; acogedora y brutal. Empezaron a surgir murmuraciones en torno al costo de la misi\u00f3n (50,000 pesos) y que la actividad de los enviados era para espiar por parte de la Santa Sede.<\/p>\n\n\n\n<p>Viendo la situaci\u00f3n, monse\u00f1or Muzi, decide regresar a Roma, para que su presencia no aval\u00fae las actitudes que se empezaban a tomar contra la Iglesia. Con esto, la misi\u00f3n terminaba aparentemente en un rotundo fracaso. En su estancia, Muzi no nombr\u00f3 a nadie, de tal modo que Chile se quedaba con un viejo obispo espa\u00f1ol, depuesto por el gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>La misi\u00f3n fue el primer contacto entre la Santa Sede y las nuevas naciones, primer contacto y primer paso hacia el reconocimiento de la independencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s del fracaso de Monse\u00f1or Muzi, la situaci\u00f3n era poco satisfactoria desde el punto de vista eclesi\u00e1stico. Las grandes guerras, las disputas pol\u00edticas, las disposiciones tomadas por los nuevos gobiernos hab\u00edan quebrado la regla conventual y acelerado la secularizaci\u00f3n de los religiosos, ya fomentada por la monarqu\u00eda espa\u00f1ola. Esa casi ruina de las \u00f3rdenes mendicantes tuvo graves repercusiones en el campo, pues acarre\u00f3 la desaparici\u00f3n de los peque\u00f1os monasterios, que eran los \u00fanicos que se ocupaban de la poblaci\u00f3n de las aldeas. Por tal raz\u00f3n, las misiones en tierra de indios entraron en decadencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de varios a\u00f1os de problemas y vicisitudes, el Papa reconoce oficialmente en 1835 la rep\u00fablica de Nueva Granada\u00a0; y en 1836, la de M\u00e9xico\u00a0; despu\u00e9s, todas las dem\u00e1s rep\u00fablicas.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Situaci\u00f3n de la Iglesia y el Estado Conservador<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En cada pa\u00eds la Iglesia debe amoldarse a las exigencias de los acontecimientos concretos, y al modo de reaccionar de sus nuevos gobiernos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>En M\u00e9xico (1824-1857),<\/em>\u00a0Este periodo termina con la toma del poder de los liberales (la Ley Ju\u00e1rez, Ley Lerdo y Ley Iglesias confiscan las tierras de la Iglesia, prohiben toda subvenci\u00f3n del gobierno a las parroquias, el matrimonio ser\u00e1 civil y la Iglesia Cat\u00f3lica no es ya la religi\u00f3n del Estado). All\u00ed se produce la primera gran ruptura. Los masones bien organizados desde 1825 son poco a poco el grupo esencial en la pol\u00edtica mexicana.<\/p><p><em>En Am\u00e9rica Central<\/em>, permaneci\u00f3 unificada en la Confederaci\u00f3n desde 1824 hasta 1839, pero fueron muy dif\u00edciles las relaciones con la Santa Sede, por la presencia del obispo semi-cism\u00e1tico de San Salvador (Delgado). La confiscaci\u00f3n de los bienes eclesi\u00e1sticos se empez\u00f3 a realizar en 1822.<\/p><p><em>En Colombia,\u00a0<\/em>la Rep\u00fablica se declar\u00f3 en ejercicio del Patronato (1824), lo que permiti\u00f3 al Gobierno hacer lamentables abusos e intromisi\u00f3n permanente en los problemas eclesi\u00e1sticos.<\/p><p><em>En Ecuador,<\/em>\u00a0el gobierno de Juan Jos\u00e9 Flores (1829-1834) y el de Rocafuerte, proclaman a la religi\u00f3n cat\u00f3lica, apost\u00f3lica y romana, como la oficial del Estado a exclusi\u00f3n de cualquier otra. Este \u00faltimo, sin embargo,de inspiraci\u00f3n liberal, impulsa a la introducci\u00f3n del protestantismo.<\/p><p><em>En Per\u00fa,<\/em>\u00a0el catolicismo es la religi\u00f3n oficial del estado con exclusi\u00f3n de otra, a tal punto que en 1915, cuando grupos protestantes intentaron organizar ciertas misiones entre los indios, no pudieron hacerlo por se ello contrario a la Constituci\u00f3n.<\/p><p><em>En Argentina<\/em>, la Reforma eclesi\u00e1stica de Rivadavia (1824) produjo la casi desaparici\u00f3n de los religiosos. Es hasta el gobierno de Juan Manuel de Rosas (1835-1852) que se realiza una unidad nacional, y trata a la Iglesia con respeto. La Constituci\u00f3n de 1853 proclama al catolicismo como culto de la naci\u00f3n argentina.<\/p><p><em>En Uruguay,<\/em>\u00a0la contienda entre Blancos y Colorados (1830-1852), dividi\u00f3 al pueblo durante tres decenios. Una vez muerto monse\u00f1or Larra\u00f1aga, sus sucesores no pudieron poner del todo remedio a la ruina que de la guerra se segu\u00eda.<\/p><p><em>En Chile,<\/em>\u00a0la Constituci\u00f3n de 1833 proclama a la religi\u00f3n cat\u00f3lica como la oficial del Estado y se excluye la existencia de toda otra religi\u00f3n, aunque el Estado ejerce el Patronato.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><em><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los acontecimientos que se suceden al principio del siglo XIX, marcan profundamente la realidad que la Iglesia tendr\u00e1 que afrontar, despu\u00e9s de los movimientos independentistas, los cuales en muchos lugares, por principio apoyar\u00e1, pero que \u00e9stos al final, se le vuelven en contra.<\/p>\n\n\n\n<p>Es de llamar la atenci\u00f3n, el c\u00f3mo el clero, en un principio, es parte de la mecha que enciende ese deseo de libertad, con respecto de la metr\u00f3poli y del Patronato, a lo cual, los laicos apoyan decididamente. M\u00e1s cuando este deseo de independencia se est\u00e1 desarrollando, muchos caudillos dejan sus principios originales e inician una lucha personal por el poder, en donde se quieren atribuir funciones semejantes a la del rey\u00a0; as\u00ed como las del Patronato de Indias, siendo lo m\u00e1s triste del caso, que muchas de las veces, es el mismo cl\u00e9rigo, qui\u00e9n promueve esas actitudes cism\u00e1ticas, justificando su proceder con la reistauraci\u00f3n del Patronato &#8220;local&#8221; o la promoci\u00f3n de una Iglesia Nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Roma por su parte se ver\u00e1 muy presionada por parte de Espa\u00f1a, que no desea perder sus posesiones en Am\u00e9rica, para que no reconozca a los nuevos estados americanos, quedando el Papa\u00a0<em>entre la espada y la pared<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta situaci\u00f3n de la Iglesia americana, se continuar\u00e1 , cada vez de un modo m\u00e1s radical\u00a0; ya que los dirigentes, influenciados por el iluminismo,no ver\u00e1n en la Iglesia, m\u00e1s que a una rival, a una enemiga de sus intereses\u00a0; por lo que buscar\u00e1n realizar una &#8220;reforma&#8221; a semejanza de la realizada en el s. XVI por Lutero.<\/p>\n\n\n\n<p>Es aqu\u00ed en donde se puede observar la necesidad de que la Iglesia retome sus or\u00edgenes, buscando llevar a los m\u00e1s pobres y oprimidos, una palabra de aliento, ante un gobierno que no se interesa por ellos, siendo ella la defensora de aquellos que no tienen voz, y que los gobiernos de est\u00e1 \u00e9poca s\u00f3lo ven como un &#8220;estorbo&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>MEYER, Jean.,\u00a0<em>Historia de los cristianos en Am\u00e9rica Latina, siglos XIX y XX.<\/em>\u00a0Vuelta, M\u00e9xico 1991.<\/p>\n\n\n\n<p>DUSSEL, E.,\u00a0<em>Historia de la Iglesia en Am\u00e9rica Latina\u00a0: Coloniaje y liberaci\u00f3n (1492-1973).<\/em>\u00a0Nova Terra, Barcelona 1974.<\/p>\n\n\n\n<p>DUSSEL, E.,\u00a0<em>Historia de la Iglesia en Am\u00e9rica Latina<\/em>. U.S.T.A., Bogot\u00e1 1978.<\/p>\n\n\n\n<p>Miguel A. Ponce<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n. 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