{"id":184,"date":"2018-09-10T19:22:37","date_gmt":"2018-09-10T19:22:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/?page_id=184"},"modified":"2018-09-10T19:22:37","modified_gmt":"2018-09-10T19:22:37","slug":"la-iglesia-del-vaticano-ii","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/la-iglesia-del-vaticano-ii\/","title":{"rendered":"La Iglesia del Vaticano II"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les fueron las principales circunstancias que contribuyeron y motivaron la realizaci\u00f3n del Concilio Vaticano II\u00a0?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia cat\u00f3lica\u00a0<em>arrastraba<\/em>\u00a0desde hac\u00eda a\u00f1os una serie de problemas derivados de sus conflictivas relaciones con la llamada modernidad. La cuesti\u00f3n es obvia\u00a0: al haber brotado un nuevo modo de ser de las sociedades civiles y de los Estados que las configuran, la Iglesia es l\u00f3gico que acusara recibo de estos fen\u00f3menos nuevos y tomara la debida relaci\u00f3n respecto de ellos. De ah\u00ed que la Iglesia cat\u00f3lica se haya enfrentado desde 1870 hasta 1962, con los siguientes problemas que derivan de la necesidad de aceptar o no aceptar lo nuevo que el individuo, la sociedad y el estado aportaban como un profundo cambio social fraguado a partir de la Revoluci\u00f3n Francesa\u00a0:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Aceptar que no s\u00f3lo existe la fe tradicional de los antiguos medios cat\u00f3licos, sino la fe m\u00e1s personalizada de aquellos individuos &#8211; el nuevo burgu\u00e9s de la ciudad nueva &#8211; que ya no se mueven en el antiguo \u00e1mbito de la alianza trono-altar.<\/p><p>La cultura moderna supone el despliegue de unas ciencias, de un pensamiento, de unas artes\u00a0<em>emancipadas<\/em>\u00a0de la tutela teol\u00f3gica y eclesial. Aparece, pues, el problema del rechazo, o aceptaci\u00f3n, o discernimiento de estas formas de pensamiento que llevaban impl\u00edcitos diversos modos de vida.<\/p><p>Aceptar o no el modelo democr\u00e1tico-liberal de sociedad y de Estado, surgido de la teor\u00e9tica previa y contempor\u00e1nea a la Ilustraci\u00f3n, as\u00ed como de la Revoluci\u00f3n francesa. De ah\u00ed el pensamiento vacilante y el sufrimiento real de buen n\u00famero de cat\u00f3licos que acudieron a la distinci\u00f3n entre &#8220;tesis&#8221; (lo que debe ser) e &#8220;hip\u00f3tesis&#8221; (lo que ocurre de hecho), para asegurara al menos pragm\u00e1ticamente un m\u00ednimo de convivencia entre la Iglesia y las nuevas formas de sociedad y de Estado.<\/p><p>La revoluci\u00f3n industrial, as\u00ed como el s\u00edndrome te\u00f3rico-pr\u00e1ctico de signo anarquista o marxista, hab\u00edan apartado de la Iglesia a la clase obrera como conjunto. Se hace cada vez m\u00e1s fuerte la exigencia de una misi\u00f3n capaz de evangelizar al proletariado.<\/p><p>Lo mismo puede decirse de los diversos\u00a0<em>mundos<\/em>\u00a0que constituyen la sociedad\u00a0: mundo de la juventud\u00a0; mundo de los estudiantes\u00a0e intelectuales; mundo rural, salvaguardado por la tradici\u00f3n, pero sumido en la ancestral ignorancia religiosa\u00a0; mundo de la mujer, con las siempre pendientes aspiraciones del feminismo que lucha por la igualdad de los derechos de la mujer y del hombre en los tres temas principales\u00a0: emancipaci\u00f3n familiar, trabajo y sexo.<\/p><p>Aceptaci\u00f3n eclesial del imperativo que ha de conducir a la unidad a las diversas iglesias y confesiones cristianas.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>En su obrita\u00a0<em>La th\u00e9ologie catholique au milieu du XX si\u00e8cle<\/em>, el can\u00f3nigo R. Aubert divid\u00eda su trabajo en cuatro cap\u00edtulos\u00a0:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La renovaci\u00f3n b\u00edblica<\/p><p>La renovaci\u00f3n lit\u00fargica y patr\u00edstica<\/p><p>Abertura al mundo moderno<\/p><p>De cara al ecumenismo y al existencialismo.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Si se a\u00f1ade a esta enumeraci\u00f3n la Eclesiolog\u00eda, se habr\u00e1 logrado enumerar todos los movimientos renovadores en teolog\u00eda y a\u00fan en pastoral. La pastoral contempor\u00e1nea, en efecto, se mueve sobre la Biblia, la liturgia, la abertura al mundo moderno y el ecumenismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les fueron las grandes directrices que presentaba el Concilio Vaticano II y espec\u00edficamente sobre que materias\u00a0?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La Iglesia, depositaria de la verdad consagrada (<em>Dei Verbum\u00a0<\/em>: De la Divina Revelaci\u00f3n)<\/p><p>La Iglesia consagrada al culto y adoraci\u00f3n de Dios (<em>Sacrosantum Concilium\u00a0:<\/em>\u00a0De la Sagrada Liturgia)<\/p><p>La Iglesia y sus \u00f3rganos jer\u00e1rquicos\u00a0:<\/p><p>El Cargo Pastoral de los Obispos (Decreto\u00a0<em>Christus Dominus<\/em>)<\/p><p>Las Iglesias Orientales Cat\u00f3licas (<em>Orientalium Ecclesiarum<\/em>)<\/p><p>Ministerio y vida de los presb\u00edteros (<em>Presbyterorum Ordinis<\/em>)<\/p><p>Renovaci\u00f3n adecuada de la vida religiosa (<em>Perfectae Caritatis<\/em>)<\/p><p>Formaci\u00f3n Sacerdotal (<em>Optatam Totius<\/em>)<\/p><p>La Iglesia y su funci\u00f3n apost\u00f3lica\u00a0:<\/p><p>La actividad misionera de la Iglesia (<em>Ad Gentes<\/em>)<\/p><p>Sobre el apostolado de los seglares (<em>Apostolicam Actuositatem<\/em>)<\/p><p>Medios de comunicaci\u00f3n social (<em>Inter Mirifica<\/em>)<\/p><p>La Iglesia y sus relaciones con las comunidades actuales\u00a0:<\/p><p>Sobre el Ecumenismo (<em>Unitatis Redintegratio<\/em>)<\/p><p>Sobre la libertad religiosa (<em>Dignitatis Humanae<\/em>)<\/p><p>Sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas (<em>Nostra Aetate<\/em>)<\/p><p>La Iglesia, educadora y promotora del hombre\u00a0:<\/p><p>La educaci\u00f3n cristiana de la juventud (<em>Gravissimum Educationis<\/em>)<\/p><p>La Iglesia en el mundo actual (<em>Gaudium et Spes<\/em>)<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les fueron algunos de los adelantos que present\u00f3 el Concilio Vaticano II para el cristiano actual\u00a0?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia, consciente de su deber pastoral, trata de dar la respuesta adecuada a los interrogantes que en cada tiempo le formula la vida de la fe y de la moral de los suyos. Como el Vaticano I abord\u00f3 los temas eclesiales exigidos por las orientaciones de la vida y pensamiento a fines del s. XIX, as\u00ed el Vaticano II se ocup\u00f3 valientemente de los aspectos de la Iglesia en torno a los cuales la mentalidad de nuestro siglo formula los problemas m\u00e1s urgentes de la vida cristiana. De ah\u00ed la originalidad y actualidad de las cuestiones resueltas en el Vaticano II.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas cuestiones han surgido espont\u00e1neamente\u00a0:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Promoci\u00f3n cultural y social de los individuos y sus agrupaciones humanas (G.S.)<\/p><p>Impulso vigoroso del esp\u00edritu misional y actividad apost\u00f3lica extendida a todos los sectores (A.G.)<\/p><p>Reflorecimiento de la religiosidad comunitaria promovida por la pr\u00e1ctica de la piedad lit\u00fargica (S.C.)<\/p><p>Ecumenismo intensificado a trav\u00e9s del feliz encuentro dialogal de las iglesias (U.R)<\/p><p>Profundizaci\u00f3n, renovaci\u00f3n, metodizaci\u00f3n de los estudios teol\u00f3gicos, exeg\u00e9ticos e hist\u00f3ricos (D.V.)<\/p><p>Amplio y apto magisterio de la Iglesia en relaci\u00f3n a los problemas actuales y el misterio de la Iglesia\u00a0 a trav\u00e9s de las oportun\u00edsimas orientaciones y m\u00faltiples ense\u00f1anzas de los pont\u00edfices romanos (L.G.):<\/p><p>Le\u00f3n XIII,\u00a0<em>Santis cognitum<\/em>. AAS. 28, 708-739<\/p><p>P\u00edo XII,\u00a0<em>Mystici Coporis.<\/em>\u00a0AAS. 35, 193-248<\/p><p>Pablo VI,\u00a0<em>Ecclesiam Suam.<\/em>\u00a0AAS. 5, 1964, 620-621<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l es la importancia de Lumen Gentium bajo el concepto de la Eclesiolog\u00eda\u00a0?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con las aportaciones del Vaticano II y de Pablo VI, la eclesiolog\u00eda dogm\u00e1tica recibe el m\u00e1s vigoroso impulso, orientador de su futuro desarrollo. El Vaticano II restaura felizmente la aspiraci\u00f3n pastoral de la era patr\u00edstica, y por eso sus exposiciones tienen un matiz marcadamente positivo y rico en citas de la Escritura y de los Santos Padres.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya Pablo VI en su alocuci\u00f3n de clausura de la sesi\u00f3n III comenta\u00a0:<em>La realidad de la Iglesia no se agota en su estructura jer\u00e1rquica, su liturgia, sus sacramentos, sus ordenamientos institucionales. Su virtud profunda, la fuente original de su eficacia santificadora, se han de buscar en su m\u00edstica uni\u00f3n con Cristo\u00a0<\/em>(AAS 56 (1964) 1014).<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan mi parecer, la\u00a0<em>Lumen Gentium<\/em>\u00a0tiene los siguientes puntos sobresalientes\u00a0:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Los dos primeros cap\u00edtulos son renovadores y aqu\u00ed encontramos que la Iglesia es calificada como\u00a0<em>Sacramentum Salutis<\/em>\u00a0y como\u00a0<em>Pueblo de Dios<\/em>. Asimismo, las figuras de la Iglesia\u00a0: redil, campo, edificaci\u00f3n, madre, esposa, etc., subrayan que ella no s\u00f3lo es sociedad, sino misterio (LG 1. 6-7)<\/p><p>El cap\u00edtulo IV est\u00e1 lleno de acentos progresivos. Los laicos son capaces de realizar la &#8220;consagraci\u00f3n del mundo&#8221;, mediante el testimonio en su propio ambiente. La labor de estos laicos se muestra capaz de impregnar incluso las estructuras mundanas con la fuerza del Evangelio.<\/p><p>El cap\u00edtulo VII posee una gran fuerza expresiva ya que presenta la \u00edndole escatol\u00f3gica de la Iglesia. La posesi\u00f3n por la fe del bien ofrecido a todos es, en realidad, enigm\u00e1tica. La misma filiaci\u00f3n divina, que en el cielo se ha de descubrir con esplendores de gloria en la familia eterna.<\/p><p>El \u00faltimo capitulo, que habla sobre la Virgen Mar\u00eda, es novedoso en su inter\u00e9s por situar a Mar\u00eda en el ser y en la vida de la Iglesia y en estrecha unidad &#8211; dependencia de la mediaci\u00f3n salvadora de Cristo.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfAlgunas de las aportaciones que la Iglesia de hoy d\u00eda le ofrece al hombre actual\u00a0?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Una actualizaci\u00f3n del tesoro doctrinal de la Iglesia, para acercarlo a la mentalidad y a las exigencias del hombre de hoy. Por eso, de la adhesi\u00f3n renovada, serena y tranquila, a todas las ense\u00f1anzas de la Iglesia, en su integridad y precisi\u00f3n&#8230; el esp\u00edritu cristiano, cat\u00f3lico y apost\u00f3lico de todos espera que se d\u00e9 un paso adelante hacia una penetraci\u00f3n doctrinal y una formaci\u00f3n de las conciencias que est\u00e9 en correspondencia m\u00e1s perfecta con la fidelidad a la aut\u00e9ntica doctrina, estudiando \u00e9sta y poni\u00e9ndola en conformidad con los m\u00e9todos de la investigaci\u00f3n y con la exposici\u00f3n literaria que exigen los actuales m\u00e9todos.<\/p><p>La moral tiene unos principios permanentes. Se fundan en la misma naturaleza, que es inalterable, y en el plan de Dios al elevar al hombre al orden sobrenatural. La teolog\u00eda moral tiene como fin descubrir, afirmar y aclarar esos principios para estructurar sobre ellos la conducta moral del hombre. Las normas de vida han de tener en cuenta las condiciones concretas de los hombres y las circunstancias en que se desarrolla su actividad. No son, por lo tanto, inalterables. Pueden cambiar y cambian de hecho cuando cambian aquellas condiciones o estas circunstancias.<\/p><p>La presentaci\u00f3n de la Iglesia como sacramento del mundo, da un relieve m\u00e1ximo a la caridad en las relaciones con todos los que viven fuera de la Iglesia cat\u00f3lica. Las normas morales que han de regir nuestro trato con los hermanos separados y con los no cristianos, habr\u00e1 de modificarse seg\u00fan ese esp\u00edritu de comprensi\u00f3n, de di\u00e1logo y de reconocimiento de nuestra mayor responsabilidad.<\/p><p>El llamamiento general a la santidad, incluso con el esp\u00edritu de los consejos evang\u00e9licos, que recuerda el Concilio\u00a0:\u00a0<em>todos los fieles de cualquier estado o r\u00e9gimen de vida, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfecci\u00f3n de la caridad, que es una forma de santidad que promueve aun en la sociedad terrena un nivel de vida m\u00e1s humano<\/em>\u00a0(LG 40) y el camino que se\u00f1ala a todos para conseguirla\u00a0<em>todos los fieles cristianos, en cualquier condici\u00f3n de vida, de oficio o de circunstancias, y precisamente por medio de todo eso, se podr\u00e1 santificar de d\u00eda en d\u00eda, con tal de recibirlo todo con fe de la mano del Padre celestial, con tal de cooperar con la voluntad divina manifestando a todos, incluso en una servidumbre temporal, la caridad con que Dios am\u00f3 al mundo<\/em>\u00a0(LG 41).<\/p><p>La asc\u00e9tica pretende, precisamente, ofrecer a los hijos de Dios los medios adecuados para llegar a la edad de la plenitud de Cristo. La renovaci\u00f3n asc\u00e9tica habr\u00e1 de ser, pues, una consecuencia del enriquecimiento dogm\u00e1tico y de la nueva orientaci\u00f3n de la moral que nos ha ofrecido el Concilio.<\/p><p>Al inaugurar el Concilio, Juan XXIII expresa\u00a0:\u00a0<em>En nuestros tiempos, sin embargo, la Esposa de Cristo prefiere usar de la medicina de la misericordia m\u00e1s que de la severidad. Piensa que hay que remediar a los necesitados mostr\u00e1ndoles la validez de su doctrina sagrada m\u00e1s que conden\u00e1ndolos&#8230; La Iglesia cat\u00f3lica, al elevar por medio de este Concilio ecum\u00e9nico la antorcha de la verdad religiosa, quiere mostrarse madre amable de todos, benigna, paciente, llena de misericordia y de bondad para los hijos separados de ella.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda utilizada<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II.<\/em>\u00a0B.A.C., Madrid 1993<\/p><p>AA. VV.\u00a0<em>Comentarios a la Constituci\u00f3n de la Iglesia.<\/em>\u00a0B.A.C., Madrid 1966<\/p><p>FLORISTAN \/ TAMAYO.,\u00a0<em>El Vaticano II, Veinte a\u00f1os despu\u00e9s.<\/em>\u00a0Cristiandad, Madrid 1985<\/p><p>BARAUNA, G.,\u00a0<em>La Iglesia del Vaticano II, vol. I.<\/em>\u00a0Edit. Juan Flors, Barcelona 1966<\/p><p>PHILIPS, G.,\u00a0<em>La Iglesia y su misterio en el Concilio Vaticano II, vol. I.<\/em>\u00a0Herder, Barcelona 1968<\/p><p>TARANCON, E.,\u00a0<em>La iglesia del Postconcilio.<\/em>\u00a0S\u00edgueme, Salamanca 1967<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda consultada<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>PHILIPS, G.,\u00a0<em>La Iglesia y su misterio en el Concilio Vaticano II, vol. II.<\/em>\u00a0Herder, Barcelona 1968<\/p><p>RODRIGUEZ, P.,\u00a0<em>Eclesiolog\u00eda 30 a\u00f1os despu\u00e9s de Lumen Gentium.<\/em>\u00a0RIALP, Madrid 1994<\/p><p>VELASCO, R.,\u00a0<em>La Iglesia de Jes\u00fas.<\/em>\u00a0Verbo Divino, Navarra 1992<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">Miguel A Ponce<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfCu\u00e1les fueron las principales circunstancias que contribuyeron y motivaron la realizaci\u00f3n del Concilio Vaticano II\u00a0? La Iglesia cat\u00f3lica\u00a0arrastraba\u00a0desde hac\u00eda a\u00f1os una serie de problemas derivados de sus conflictivas relaciones con la llamada modernidad. 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