{"id":186,"date":"2018-09-10T19:23:38","date_gmt":"2018-09-10T19:23:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/?page_id=186"},"modified":"2018-09-10T19:23:38","modified_gmt":"2018-09-10T19:23:38","slug":"el-sacrificio-eucaristico","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/el-sacrificio-eucaristico\/","title":{"rendered":"El Sacrificio Eucar\u00edstico"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El objetivo del presente trabajo de investigaci\u00f3n es presentar de modo amplio el desarrollo del proceso sacrificial hasta llegar al sacrificio eucar\u00edstico en el cual Jes\u00facristo se inmola de manera incrueta. Entendiendo este sacrificio como algo radicalmente nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para esto es importante que recorramos el c\u00f3mo fueron entendiendo este acontecimi\u00e9nto los Ap\u00f3stoles,la primera comunidad cristiana, los Padre de la Iglesia, hasta llegar a el concilio Vaticano II y las concepciones actuales sobre el Sacrificio Eucar\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<p>Esperamos, por tanto, que el presente trabajo ayude a comprender mejor el valor del Sacrificio Eucar\u00edstico, as\u00ed como las gracias y eficacia saludable, que el mismo nos obtiene para la remisi\u00f3n de los pecados que diariamente cometemos (cf. Dz 938).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Eucarist\u00eda como sacrificio sacramental<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una explicaci\u00f3n del valor sacrificial de la cena viene determinado a partir del banquete sacrificial. Tanto el juda\u00edsmo como el paganismo conocen el banquete cultual, por cuyo medio tiene lugar la comuni\u00f3n de los fieles con el sacrificio y con la salvaci\u00f3n que \u00e9ste aporta. En Israel s\u00f3lo ciertos sacrificios implicaban un banquete cultual. As\u00ed, en los holocaustos la v\u00edctima entera se reservaba para el altar\u00a0: la carne era quemada en su totalidad, quedando s\u00f3lo para el sacerdote la piel. En los sacrificios pac\u00edficos o de comuni\u00f3n, la carne se reservaba para ser comida, mientras eran quemados en el altar la grasa y los ri\u00f1ones. Pero sobre todo era caracter\u00edstico del juda\u00edsmo el que aquella persona por la que se ofrec\u00eda un sacrificio expiatorio quedaba exclu\u00edda de participar en \u00e9l por la comida (s\u00f3lo los sacerdotes pod\u00edan comer la carne de tales sacrificios (Cf. Lv 1,19\u00a0; 7,6). En el caso del gran sacrificio de expiaci\u00f3n por el pueblo estaba totalmente descartado el banquete sacrificial\u00a0: la v\u00edctima ten\u00eda que ser quemada por entero &#8220;fuera del campamento&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de esta tradici\u00f3n hebrea, seg\u00fan algunos autores, Jes\u00fas habr\u00eda podido utilizar la categor\u00eda del banquete sacrificial jud\u00edo para expresar el sentido sacrificial de la \u00faltima cena, as\u00ed como la vinculaci\u00f3n entre \u00e9sta y su muerte. A este fin, el Se\u00f1or habr\u00eda tomado como punto de partida el texto de Ex 24,4-8\u00a0<em>&#8220;Esta es la sangre de la alianza que hace Yahv\u00e9h con vosotros&#8221;\u00a0<\/em>; (Cf. Mc 14,24), donde el sacrificio de la antigua alianza se inaugura con el derramamiento de la sangre de las v\u00edctimas sobre el altar, al que sigue luego un banquete, sin duda cultual, en el que Mois\u00e9s y Aar\u00f3n con los setenta ancianos vieron al Dios de Israel\u00a0<em>&#8220;y comieron y bebieron&#8221;<\/em>\u00a0(Ex 24,11).<\/p>\n\n\n\n<p>Se puede afirmar sin reticencia alguna la dimensi\u00f3n sacrificial de la vida y la muerte de Jes\u00fas, as\u00ed como de la \u00faltima cena, como proveniente de la conciencia y la intenci\u00f3n del propio Jes\u00fas. Pero entendiendo este sacrificio como algo radicalmente nuevo, desde la clave de la entrega de s\u00ed mismo en la diacon\u00eda y el servicio y no desde un sacrificio cruento que no sobrepase los m\u00f3dulos del sacrificio tanto jud\u00edo como pagano. Es el sacrificio de Jes\u00fas como servicio a los hombres, a la vez que como culto y obediencia rendida al Padre,lo que se plasma en el banquete de la cena. Pues el sacrificio de Jes\u00fas radica en la donaci\u00f3n total de su persona y no en la disociaci\u00f3n o la desmembraci\u00f3n de las v\u00edctimas degolladas sobre el altar. No hay raz\u00f3n suficiente para entender el cuerpo como carne en contraposici\u00f3n a sangre, pues este paralelismo presupone que las f\u00f3rmulas del pan y de vino fueron pronunciadas en mutua correlaci\u00f3n. Habr\u00eda que decir m\u00e1s bien que en las f\u00f3rmulas eucar\u00edsticas lo que se destaca en primer plano no es la realizaci\u00f3n del sacrifico en su forma t\u00e9cnica, como separaci\u00f3n del cuerpo y de la sangre, sino la entrega fundamental de s\u00ed mismo (de Jes\u00fas) a Dios, tal como aparece sobre todo en la expresi\u00f3n globla &#8220;entregarse&#8221; (Hb 9,14.25).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda los disc\u00edpulos llegaron a captar esta novedad fundamental del sacrifico de Jes\u00fas (como oblaci\u00f3n y entrega de la propia persona) presencializado ya en la cena\u00a0: prueba de ello es el \u00e9nfasis que la primera comunidad hace en la autodonaci\u00f3n personal como caracter\u00edstica propia del sacrificio cristiano, que es un culto no carnal, sino espiritual (o personal). Hasta tal punto que la palabra\u00a0<em>sacrificio<\/em>\u00a0en los escritos del NT (fuera de los evangelios) tiene siempre el sentido de sacrificio espiritual y exigencial o personal, en el que resalta no la dimensi\u00f3n de lo cruento, sino de la entrega y la oblaci\u00f3n de la vida y de la propia persona (Cf Rm 12,1\u00a0; Fil 2,17\u00a0; 4,18\u00a0; 1Pe 2,5\u00a0; Hb 13,15-16\u00a0: en relaci\u00f3n con el sacrificio cristiano\u00a0; Ef 5,2\u00a0: en relaci\u00f3n con la entrega sacrificial de Cristo por amor a nosotros).<\/p>\n\n\n\n<p>En el Nuevo Testamento no se aplica el t\u00e9rmino\u00a0<em>sacrificio<\/em>\u00a0a la\u00a0<em>Eucarist\u00eda<\/em>. No obstante, inmediatamente despu\u00e9s de la \u00e9poca neotestamentaria la Iglesia fue imponiendo esta designaci\u00f3n como esencial, a partir de su interpretaci\u00f3n de la fe y de s\u00ed misma, y , desde la lucha contra los gn\u00f3sticos, en las distintas liturgias (Cf. liturgia de Marcos, Santiago, Basilio, Cris\u00f3stomo, la antigua liturgia Romana, las Constituciones Apost\u00f3licas VIII c.12) se la interpreta como\u00a0<em>an\u00e1mnesis<\/em>\u00a0(&#8220;Haced esto en memoria m\u00eda&#8221;\u00a0: 1Co 11,14-26\u00a0; Lc 22,19) de toda la obra redentora\u00a0:\u00a0<em>Anunciamos tu muerte, oh Se\u00f1or, y proclamamos tu resurrecci\u00f3n , hasta que vengas en gloria<\/em>. Esta celebraci\u00f3n rememorativa no es, de acuerdo con la vieja interpretaci\u00f3n jud\u00eda (sakar), un recuerdo puramente subjetivo, sino un &#8220;hacer presente&#8221; de un modo lit\u00fargico (sacramental) un hecho pasado, para que sea posible la participaci\u00f3n fruct\u00edfera en el mismo a lo largo de todos los tiempos, necesitados siempre de ese &#8220;hecho hist\u00f3rico&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a la negaci\u00f3n de la misa como sacrificio sustentada por los Reformadores, la Iglesia declar\u00f3 solemnemente en el Concilio de Trento\u00a0:\u00a0<em>Si quis dixerit, in missa non offerri Deo verum et proprium sacrificium, aut quod offerri non sit aliud quam nobis Christum ad manducandum dari, anatema sit.<\/em>\u00a0Esto no es s\u00f3lo una declaraci\u00f3n antirreformista, sino expresi\u00f3n y proclama de lo que la iglesia crey\u00f3 desde el principio\u00a0; a saber, que en la interpretaci\u00f3n de la Iglesia la misa es un\u00a0<em>verdadero y aut\u00e9ntico sacrificio<\/em>\u00a0(sacramental), y un\u00a0<em>sacrificio relativo<\/em>\u00a0(real-\u00f3ntico, pero no independiente) respecto del sacrificio \u00fanico de la cruz.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La realidad del sacrificio eucar\u00edstico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Eucarist\u00eda tiene el valor sacrificial que le otorga la presencia en ella de Jes\u00fas como sumo sacerdote y de su sacrificio. Sacrificio y sacerdocio que por parte de Jes\u00fas (y seg\u00fan toda la tradici\u00f3n cristiana, incluida la reforma) consiste en su actitud de oblaci\u00f3n y entrega como adoraci\u00f3n, impetraci\u00f3n y acci\u00f3n de gracias al Padre (que se presencializan en la Eucarist\u00eda).<\/p>\n\n\n\n<p>La tradici\u00f3n de la Iglesia mantiene con raz\u00f3n que el sacrificio de Cristo se hace presente de forma misteriosa pero real en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica y por ello \u00e9sta es re-presentaci\u00f3n, o mejor a\u00fan, presencializaci\u00f3n del sacrificio de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>En la antigua teolog\u00eda patr\u00edstica la eucarist\u00eda no es un misterio aislado, sino un momento en todo el conjunto de la historia de salvaci\u00f3n. Para Ireneo, la eucarist\u00eda tiene mucho que ver con todo ese proceso de &#8220;recapitulaci\u00f3n&#8221; que conduce desde la primitiva disgregaci\u00f3n del cuerpo total (de Cristo) por el pecado de Ad\u00e1n hacia la reintegraci\u00f3n plena de la humanidad y el universo entero bajo Cristo como \u00fanica cabeza. Or\u00edgenes repite en parte este esquema. El sacrificio, en su realizaci\u00f3n plena, acaecer\u00e1 en la escatolog\u00eda, como sacrificio espiritual y celestial. Es en el futuro, cuando el sumo sacerdote Cristo ofrezca al Padre &#8211; en un acto eterno ya de sumisi\u00f3n y rendici\u00f3n total &#8211; a la humanidad entera, encabezada por \u00e9l e incorporada plenamente a su propia obleci\u00f3n, cuando tendr\u00e1 lugar la &#8220;tercera pascua&#8221;, la verdadera inmolaci\u00f3n del cordero pascual.<\/p>\n\n\n\n<p>Posteriormente, la tradici\u00f3n cristiana recoger\u00e1 con mayor o menor acerto esta categor\u00eda del sacrificio celeste de Cristo, que coincide con su comuni\u00f3n plena con el Padre. As\u00ed san Efr\u00e9n\u00a0:\u00a0<em>En el \u00e1scua encendida que vi\u00f3 Isa\u00edas, &#8220;aqu\u00e9l fuego incorp\u00f3reo significa, en efecto, la naturaleza divina del Logos encarnado&#8230; El altar representa el altar futuro en el que deber\u00e1 consumarse m\u00edsticamente el sacrificio del cuerpo y la sangre&#8221;<\/em>\u00a0(Serm. 4 Sem. Santa, en Th. Lamy,\u00a0<em>Sancti Ephraemi Syri, hymni et sermones I<\/em>\u00a0[Malinas 1882s.] 418s). En el medioevo, Beda el Venerable\u00a0:\u00a0<em>Luego, aplicada la le\u00f1a, se enciende el fuego en el altar, que significa la divinidad de Cristo. Pues de arriba procede la divinidad, que es de donde se apresura a venir este fuergo. Esta divinidad ardiente, este holocausto de la carne, inmolada en la cruz como en un signo, consoci\u00f3 las cosas humanas con las divinas.<\/em>\u00a0(Beda el Venerable,\u00a0<em>Com. In Lev.\u00a0:<\/em>\u00a0PL 91,335). El Misal Moz\u00e1rabe\u00a0:\u00a0<em>Te suplicamos que recibas ahora estas ofrendas\u00a0; quema con el fuego salvador de tu divinidad todo afecto desordenado en nuestras almas y vivifica los corazones de los hombres, a fin de que reciban el alimento y la bebida que descendi\u00f3 del cielo<\/em>\u00a0(Misal Moz\u00e1rabe, Lit. Pent. F\u00e9rotin, 790, col. 342\u00a0: PL 85,620 AB).<\/p>\n\n\n\n<p>Desde su erronea intelecci\u00f3n nominalista de los sacramentos, los reformadores se vieron forzados a rechazar la doctrina de los Padres y de la Tradici\u00f3n acerca de la misa, pues en la misa cat\u00f3lica s\u00f3lo ve\u00edan la renovaci\u00f3n o repetici\u00f3n del sacrificio de la cruz, o bien una obra meramente humana. En 1520 Lutero ense\u00f1aba en su escrito\u00a0<em>De captivitate babylonica<\/em>\u00a0que Cristo hab\u00eda institu\u00eddo el sacrificio de la misa en el cen\u00e1culo, pero que aqu\u00ed no se ofrece en sacrificio \u00e9l mismo, sino que ha dejado establecido un banquete como signo y promesa de la remisi\u00f3n de los pecados. De modo semejante hablaron Zwinglio, Calvino, Melanchton, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a estas nuevas doctrinas el concilio de Trento ( sesi\u00f3n XXII, sept. 1562\u00a0: Dz 937-956) expuso la interpretaci\u00f3n sacramental que la tradici\u00f3n hab\u00eda dado al sacrificio de la misa y ense\u00f1\u00f3 que\u00a0:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El sacrificio de la misa es un sacrificio verdadero y propio y no solo un banquete de Cristo (Dz 948), ni una mera acci\u00f3n de gracias, alabanza o mera conmemoraci\u00f3n del sacrificio cumplido en la cruz (Dz 950).<\/p><p>El sacrificio de la misa no infiere injuria alguna ni menoscabo al sacrificio de Cristo cumplido en la cruz (Dz 951), pues es un verdadero sacrificio, es s\u00f3lo la representaci\u00f3n sacramental del sacrificio de la cruz,\u00a0<em>as\u00ed, pues, el Dios y Se\u00f1or nuestro (Cristo), aunque hab\u00eda de ofrecerse una sola vez a s\u00ed mismo a Dios Padre en el altar de la cruz, con la interposici\u00f3n de la muerte, a fin de realizar para ellos la eterna redenci\u00f3n, como sin embargo, no hab\u00eda de extinguirse su sacerdocio por la muerte\u00a0<\/em>(Hb 7,24 y 27),\u00a0<em>en la \u00faltima cena, la noche que era entregado, para dejar a su esposa amada, la Iglesia, un sacrificio visible, como exhibe la naturaleza de los hombres, por el que se representara aquel suyo sangriento que hab\u00eda una sola vez de consumarse en la cruz, y su memoria permaneciera hasta el fin de los siglos\u00a0<\/em>(1Co 11,24ss),\u00a0<em>y su eficacia saludable se aplicara para la remisi\u00f3n de los pecados que diariamente cometemos&#8230;<\/em>\u00a0(Dz 938).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>En los siglos sucesivos al concilio de Trento se trabaj\u00f3 en el mismo sentido con las llamadas teor\u00edas de la destrucci\u00f3n, que intentaban demostrar la existencia de un cambio real del don sacrificial de la misa, o con las teor\u00edas de la oblaci\u00f3n, que ve\u00edan en la misa un (nuevo) acto sacrificial de Cristo. El agudo problema de todas las teor\u00edas era y sigue siendo este\u00a0:\u00a0<em>C\u00f3mo conciliar la realidad del sacrificio eucar\u00edstico con la unicidad del sacrificio redentor en la cruz<\/em>. La mejor soluci\u00f3n al problema la apuntaron algunos te\u00f3logos de una tradici\u00f3n tomista que, como V\u00e1zquez y Bossuet, subrayaron el car\u00e1cter sacramental del sacrifico. Hoy podemos decir que, en cierto sentido, se cierra el c\u00edrculo. El camino intermedio entre los dos extremos, o sea, entre &#8220;la realidad brutal de una nueva inmolaci\u00f3n, an\u00e1loga a la del Calvario y el signo desnudo, falto al menos por su propia fuerza de cualquier realidad sacrificial&#8221;, es este\u00a0:\u00a0<em>El sacrificio de la misa consiste esencialmente en el hecho de que las especies eucar\u00edsticas representan el sacrificio de tal manera que lo contienen realmente, de manera sacramental.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Concepciones actuales<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed ve tambi\u00e9n el Vaticano II el sacrificio de la misa, particularmente en la constituci\u00f3n sobre la liturgia (SC 47\u00a0; 2\u00a0; 5-7). Posteriormente se desarrollo el argumento en la enc\u00edclica de Pablo VI\u00a0:\u00a0<em>Mysterium Fidei<\/em>\u00a0de 1965, y a partir de ella, en la instrucci\u00f3n\u00a0<em>Eucharisticum mysterium<\/em>, de 1967, sobre el culto del misterio eucar\u00edstico. Tal instrucci\u00f3n presenta de manera excelente la s\u00edntesis a la que se ha ido llegando lentamente en la discusi\u00f3n teol\u00f3gica desarrollada despu\u00e9s del concilio de Trento. Delinea el marco hist\u00f3rico-salv\u00edfico, la acci\u00f3n salv\u00edfica con la que Cristo ha constituido su Iglesia, para comunicarle a ella su propia vida, y en ella a los creyentes, &#8220;que se unen misteriosa y realmente a Cristo paciente y glorificado, por medio de los sacramentos. Por eso\u00a0<em>nuestro Salvador&#8230; intituy\u00f3 el sacrificio eucar\u00edstico de su cuerpo y sangre, con el cual iba a perpetuar por los siglos hasta su vuelta el sacrificio de la cruz y a confiar as\u00ed a su esposa, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrecci\u00f3n\u00a0: sacramento de piedad&#8230;<\/em>\u00a0(SC 47). Por eso la misa o cena del Se\u00f1or es a la vez inseparablemente\u00a0: sacrificio en el que se perpet\u00faa el sacrificio de la cruz\u00a0; memorial de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, que dijo\u00a0:\u00a0<em>Haced esto en memoria m\u00eda\u00a0<\/em>; banquete sagrado en el que por la comuni\u00f3n en el cuerpo y la sangre del Se\u00f1or, el pueblo de Dios participa en los bienes del sacrificio pascual, renueva la nueva alianza entre Dios y los hombres sellada de una vez para siempre con la sangre de Cristo, y prefigura y anticipa en la fe y la esperanza el banquete escatol\u00f3gico en el reino del Padre, anunciando la muerte del Se\u00f1or<em>\u00a0hasta que venga<\/em>&#8220;.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos decir con J. Betz\u00a0:\u00a0<em>El sacrificio de los cristianos no pretende completar el sacrificio de la cruz, sino representarlo , actualizarlo, presencializarlo, desarrollar su dimensi\u00f3n interna aqu\u00ed y ahora. Adem\u00e1s, el mismo sacrificio de la cruz no es s\u00f3lo sufrimiento, sino tambi\u00e9n acci\u00f3n del hombre Jes\u00fas&#8230; Aun cuando todo depende de la eficacia salv\u00edfica de Dios, \u00e9sta no excluye una actividad propia de la criatura espiritual en el acto de salvaci\u00f3n, sino que la incluye, la prepara previamente con la gracia, de modo que el movimiento ascendente est\u00e1 siempre posibilitado por un movimiento descendente. En el caso de la eucarist\u00eda, el mandato de instituci\u00f3n &#8220;Haced esto&#8221; legitima la colaboraci\u00f3n de la Iglesia en el sacrificio. La autocomprensi\u00f3n de la Iglesia encuentra su m\u00e1s fuerte articulaci\u00f3n en el &#8220;offerimus&#8221; y sobre todo, en la precisi\u00f3n de que ofrecemos a Cristo. Es la autoconciencia del cuerpo, que sabe con certeza de su uni\u00f3n con la cabeza, pero tiene que rogar a Dios que se digne aceptar misericordiosamente su sacrificio.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La relaci\u00f3n entre el sacrificio de la cruz y el Eucar\u00edstico.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Eucarist\u00eda por su misma esencia es\u00a0<em>una representaci\u00f3n y renovaci\u00f3n de aquel sacrificio de la cruz.<\/em>\u00a0En la Eucarist\u00eda se hace una representaci\u00f3n del sacrificio de la cruz, es decir, se vuelve a presentar aquel sacrificio\u00a0; no de una manera ficticia, como podr\u00eda hacerse en el teatro, sino de una manera real, objetiva\u00a0; no se trata de un puro recuerdo subjetivo. El concilio de Trento expresamente declar\u00f3 que en la Cena y en la Eucarist\u00eda se representa el sacrificio cruento de la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Eucarist\u00eda se renueva tambi\u00e9n aqu\u00e9l sacrificio, no en cuanto que se repita de nuevo de modo cruento, ya que esto pas\u00f3 y s\u00f3lo sucedi\u00f3 una vez\u00a0; pero s\u00ed de manera incruenta y bajo las especies de pan y vino, esto es, bajo los signos sacramentales, se hace el memorial objetivo de Cristo y, de modo maravilloso y verdadero, del sacrificio de la cruz. No se trata de una &#8220;conmemoraci\u00f3n vac\u00eda&#8221; seg\u00fan las palabras definitorias del concilio de Trento\u00a0; en contra del modo protestante de considerar la representaci\u00f3n del sacrificio de la cruz sin verdadero car\u00e1cter de aut\u00e9ntico sacrificio.<\/p>\n\n\n\n<p>Y todo esto lo es la Eucarist\u00eda, por su misma naturaleza y esencia\u00a0; que en este caso es por instituci\u00f3n positiva de Cristo. Si en la Eucarist\u00eda no se diera tal representaci\u00f3n y renovaci\u00f3n del sacrificio de la cruz, dejar\u00eda de tener sentido la Eucarist\u00eda, porque ya no se dar\u00eda aquello que debe ser por su misma naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Es claro que la Eucarist\u00eda en sus rasgos esenciales reproduce el rito y el sacrifico de la Cena del Se\u00f1or. Pero este sacrificio de la Cena ten\u00eda una relaci\u00f3n esencial al sacrificio de la Cruz. Luego tambi\u00e9n la tiene el sacrificio de la Eucarist\u00eda. En la cena hubo sacrificio porque all\u00ed se daba misteriosa entrega del Cuerpo y m\u00edstica efusi\u00f3n de sangre por los pecados, seg\u00fan las palabras de los evangelistas. Pero esto no se entiende sin una esencial relaci\u00f3n a la efusi\u00f3n real de sangre que tuvo lugar el d\u00eda siguiente en la cruz. Luego el sacrificio de la cena del Se\u00f1or, aunque de valor absoluto en s\u00ed mismo, era esencialmente relativo al sacrificio futuro de la cruz. La Eucarist\u00eda, aunque sacrificio de valor absoluto en s\u00ed mismo, es esencialmente relativo al sacrificio pasado de la cruz.<\/p><p>Al instituir el sacrificio eucar\u00edstico Cristo quiso que aquello se repitiera &#8220;en su memoria&#8221;. Pero aqu\u00ed se trata de un recuerdo, no meramente imaginario y subjetivo, sino real y objetivo, por la misma acci\u00f3n que se realiza. Lo entiende as\u00ed san Pablo al escribir que cuantas veces se participa de esta v\u00edctima se\u00a0<em>anuncia la muerte del Se\u00f1or<\/em>\u00a0(Cf. 1Co 11,26)\u00a0; lo cual no es sino porque el sacrificio de donde se participa est\u00e1 v\u00edctima es una representaci\u00f3n objetiva de la muerte de cruz.<\/p><p>Por lo dem\u00e1s, la\u00a0<em>v\u00edctima del sacrificio de la Eucarist\u00eda es la misma del sacrificio de la cruz\u00a0; y el sacerdote principal que la ofrece es el mismo Cristo, que se ofreci\u00f3 en la cruz<\/em>. La \u00fanica diferencia entre uno y otro sacrificio es la\u00a0<em>manera de ofrecerse<\/em>, cruenta o incruentamente. Luego ya se ve que, por su misma naturaleza, la Eucarist\u00eda vuelve a presentar y renueva el sacrificio de la cruz. En este sentido el sacrificio de la Eucarist\u00eda es el mismo que el de la cruz, y hay unidad entre uno y otro.<\/p><p>El sacrificio de la Eucarist\u00eda puede decirse sacrificio absoluto en cuanto que, sin necesidad de referirlo a otro sacrificio, significa el culto interior y la entrega interna del hombre a Dios. Y puede decirse sacrificio relativo en cuanto que por su misma naturaleza, objetiva y esencial, es una referencia y conmemoraci\u00f3n del sacrifico de la cruz.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>La V\u00edctima y el Sacerdote principal<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La carta a los hebreos nos recuerda que la oblaci\u00f3n realizada por Jes\u00fas y radicalizada en su muerte, qued\u00f3 perennizada por la resurrecci\u00f3n. La sangre vertida en la vida y finalmente en la cruz tiene valor porque Cristo,\u00a0<em>con su propia sangre<\/em>\u00a0y no con sangre ajena (es decir, asumiendo y portando en s\u00ed su vida entera), entr\u00f3 de una vez para siempre en el santuario celestial\u00a0<em>para comparerecer ahora ante el acatamiento de Dios en favor nuestro<\/em>\u00a0(Hb 9,11-12.24). As\u00ed, el Resucitado\u00a0<em>permanece para siempre como sacerdote eterno<\/em>\u00a0(Hb 7,24\u00a0; cf. 7,3.17.21), y por eso es capaz de salvar en plenitud a aquellos que por \u00e9l se acercan a Dios, ya que\u00a0<em>vive por siempre para interceder en favor nuestro<\/em>\u00a0(Hb 7,25). Es en la glorificaci\u00f3n donde Jes\u00fas ejerce su sacerdocio en plenitud, de manera que \u00e9l intercede sin cesar a favor de los hombres en un acto, intemporal ya, de Hijo-Sacerdote ante el Padre (cf. Hb 4,14\u00a0; 7,25\u00a0; 8,1-2\u00a0; Rm 8,34\u00a0; 1Jn 2,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Es esta acci\u00f3n sacerdotal a la vez que sacrificial del Resucitado -perennizada y eternizada ya- la que se hace presente en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica. Pues el\u00a0<em>sacrificio de Cristo es escatol\u00f3gico, para siempre actual<\/em>, y por ser \u00faltimo llena los siglos. La Eucarist\u00eda no es, por tanto, sacrificio s\u00f3lo porque sobre el altar se haga presente en los dones la misma v\u00edctima sacrificada en la cruz, sino principalmente porque se hace presente el sumo sacerdote que se ofreci\u00f3 as\u00ed mismo en la tierra como siervo y di\u00e1cono y sigue ofreci\u00e9ndose ahora, resucitado ya, a s\u00ed mismo y a nosotros con \u00e9l y en \u00e9l en una oblaci\u00f3n al Padre mantenida para siempre y nunca revocada.<\/p>\n\n\n\n<p>La antigua tradici\u00f3n de la Iglesia puso de relieve el papel de Cristo resucitado como sumo sacerdote y mediador, aunque vincul\u00e1ndolo a la persona del Logos. Cristo, en cuanto Hijo de Dios y Logos, presenta al Padre nuestra intercesi\u00f3n y nuestra acci\u00f3n de gracias\u00a0:\u00a0<em>por Cristo nuestro Se\u00f1or<\/em>\u00a0tiene acceso a Dios nuestra oblaci\u00f3n, incorporada a la suya.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>San Pablo pondera el valor del sacerdocio de Cristo, por cuanto que es sacerdocio permanente y eterno, en contraposici\u00f3n a los sacerdotes del AT que mor\u00edan y otros deb\u00edan reemplazarlos (Hb 7,23-27). Luego Cristo no tiene necesidad de que otro le suceda en su funci\u00f3n sacerdotal\u00a0; ni cualquier otro sacerdote puede parangon\u00e1rsele a El. De ah\u00ed que , si hay verdadero sacrificio en el NT, Cristo es el que lo ofrece, al menos como oferente principal. As\u00ed, como visiblemente no est\u00e1 entre los hombres, fue convieniente que otros prestaran su ministerio para el sacrificio visible eucar\u00edstico, como representantes y vicarios suyos.<\/p><p>Si el sacrificio de la Eucarist\u00eda ha de ser representaci\u00f3n y renovaci\u00f3n sacramental del sacrificio de la cruz, tiene que ofrecerse por el mismo que ofreci\u00f3 aquel sacrifico, es decir, por Cristo Sacerdote.<\/p><p>Bellamente expresan este sacerdocio de Cristo en la Eucarist\u00eda las siguientes palabras de san Juan Cris\u00f3stomo\u00a0:\u00a0<em>La oblaci\u00f3n es la misma, quienquiera que ofrezca, sea Pablo, sea Pedro\u00a0; es la misma la que Cristo dio a los ap\u00f3stoles y la que ahora hacen los sacerdotes\u00a0; y \u00e9sta en nada es menor que aquella, porque no la santifican los hombres, sino el mismo que santific\u00f3 aquella&#8230; Y esto es cuerpo de Cristo, como lo fue aqu\u00e9l\u00a0; y quien piense que \u00e9ste es menos que aqu\u00e9l no saba que Cristo aun ahora est\u00e1 presente y act\u00faa<\/em>. Y san Ambrosio\u00a0:\u00a0<em>Cristo es el que se manifiesta como oferente en nosotros, cuya palabra santifica el sacrificio que se ofrece.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Ahora bien\u00a0:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La oblaci\u00f3n estrictamente dicha y la acci\u00f3n sacrificial propiamente tal se hacen \u00fanicamente por el sacerdote. Se hace por el sacerdote principal Cristo Jes\u00fas\u00a0; y de una manera ministerial, instrumental y vicaria de Cristo, por cada uno de los sacerdotes que han recibido este poder de sacrificar y consagrar. En el ejercicio de este poder act\u00faan como ministros y vicarios de Cristo. No como vicarios o representantes de la Iglesia, sino es en cuanto que la Iglesia los ha elegido y designado para ser sacerdotes y les ha transmitido con el sacramento del orden mediante el obispo, instrumento de Cristo para santificar.<\/p><p>La Iglesia toda ofrece sacrificio con oblaci\u00f3n estrictamente dicha en cuanto que la ofrece su Cabeza Cristo Jes\u00fas, y con El los sacerdotes que ella ha designado para ello. Ofrece con oblaci\u00f3n en sentido amplio en cuanto que ofrece por medio de los sacerdotes.<\/p><p>Tambi\u00e9n los fieles ofrecen con oblaci\u00f3n en sentido amplio en cuanto que ofrecen por medio de los sacerdotes. Pueden asociarse habitualmente a todos los sacrificios que saben se celebran en el mundo y ofrecerlos a Dios\u00a0; as\u00ed como a las misas que se celebran cada d\u00eda asistiendo a ellas, sirviendo, procurando las ofrendas que se consagran, procurando y pidiendo la celebraci\u00f3n. Pueden en cada Eucarist\u00eda asociarse, uni\u00e9ndose al celebrante y sobre todo al Celebrante principal, con los santos afectos que Este ten\u00eda y tiene, ofreci\u00e9ndose con El al Padre.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Los fines del Sacrificio Eucar\u00edstico.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La enc\u00edclica\u00a0<em>Mediator Dei\u00a0<\/em>(20-XI-1947\u00a0: AAS 39 [1947] 521-595) establece en su segunda parte la igualdad entre el sacrificio de la cruz y el sacrificio de la Eucarist\u00eda, a trav\u00e9s de la igualdad de los cuatro fines del sacrificio que deben darse en uno y en otro.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Finis primus gloria est caelesti Patri tribuenda<\/em>. &#8220;El fin primero del sacrificio de la Eucarist\u00eda es glorificar al Padre celestial&#8221;\u00a0: Con Cristo, por Cristo y en Cristo hay que dar gloria y alabanza al Se\u00f1or Dios con todos los santos y \u00e1ngeles.<\/p><p><em>Alter finis eo spectat, tu gratiae adhibeantur Deo debitae.\u00a0<\/em>&#8220;El fin segundo tiende a dar a Dios las gracias debidas&#8221;\u00a0; la acci\u00f3n de gracias es el sentido de la Eucarist\u00eda. El sentimiento de acci\u00f3n de gracias es el sentimiento m\u00e1s noble que puede nacer del coraz\u00f3n del hombre respecto a Dios. La acci\u00f3n de gracias se compone de reconocimiento, admiraci\u00f3n, alegr\u00eda, entusiasmo y humildad. Es el sentimiento m\u00e1s puro y noble. De ah\u00ed que el prefacio (romano) de la Eucarist\u00eda empiece\u00a0:\u00a0<em>Vere dignum et iustum est, aequum et salutare, nos tibi semper et ubique gratias agere, Domini sancte, Pater omnipotens, aeterne Deus, per Christum Dominum nostrum.<\/em><\/p><p><em>Tertio autem loco, expiationis, placationis reconciliationisque proponitur fiis.<\/em>\u00a0As\u00ed como el sacrificio de la cruz no s\u00f3lo aport\u00f3 la expiaci\u00f3n, satisfacci\u00f3n y reconciliaci\u00f3n por nuestros pecados, sino tambi\u00e9n &#8220;por los de todo el mundo&#8221; (1Jn 2,2), de igual modo tambi\u00e9n el sacrificio de la Eucarist\u00eda se ofrece como\u00a0<em>sacrificium, tibi acceptabile et toti mundo salutare<\/em>(Prefacio cuarto). La satisfacci\u00f3n permite al hombre colaborar con la redenci\u00f3n. Dios quiere salvar al hombre, pero no de una forma unilateral, sino con su cooperaci\u00f3n de acuerdo con la din\u00e1mica de la alianza, rota por el pecado. Pero hay todav\u00eda un motivo m\u00e1s profundo\u00a0: la satisfacci\u00f3n nos hace conscientes de que el pecado es una ofensa personal a Dios. Si el pecado es una ofensa personal a Dios, se comprende entonces que la satisfacci\u00f3n tiene una raz\u00f3n de ser, no en el sentido que signifique dar algo a Dios, algo que le falte, sino en el sentido de que, ofendido por el pecado, quiere ser correspondido por el hombre. Esto es algo que revela profundamente el rostro verdadero de Dios. As\u00ed pues, la reparaci\u00f3n, tanto por parte de Cristo como por parte de nosotros unidos a \u00e9l, consiste en responder a un amor incorrespondido. Cierto que en este caso Dios ha dado el primer paso, movido por su amor infinito, al permitirnos hacer nuestros los m\u00e9ritos de Cristo. De este modo Dios mismo quiere que el hombre, ayudado por la gracia, contribuya activa y responsablemente a reparar los pecados de los hombres.<\/p><p><em>Quarto denique loco impetrationis habetur finis.<\/em>\u00a0Como Cristo &#8220;en los d\u00edas de su carne (su vida sobre la tierra), ofreciendo plegarias y s\u00faplicas con grande clamor y l\u00e1grimas a aquel que pod\u00eda salvarle de la muerte, fue o\u00eddo en vista de su reverencia&#8221; (Hb 5,7), as\u00ed tambi\u00e9n se ofrece el sacrificio de la Eucarist\u00eda como un sacrificio de plegaria e impetraci\u00f3n a favor de los vivos y de los difuntos\u00a0<em>per Christum Dominum nostrum<\/em>\u00a0(AAS 39 [1947] 549s). Por los m\u00e9ritos de Cristo, podemos pedirle a Dios Padre por nuestras necesidades y podemos llamarle Padre. Por la sangre de Cristo tenemos abierto el acceso al Padre (Ef 2,18), de tal modo que podemos dirigirnos a \u00e9l llam\u00e1ndole\u00a0<em>Abba<\/em>\u00a0(Gal 4,6\u00a0; Rm 8,15). Cristo nos ha dado este derecho, el mayor de todos los que el hombre tiene y por \u00e9l &#8220;nos atrevemos a decir\u00a0:\u00a0<em>Padre nuestro&#8230;<\/em>&#8220;<\/p><p>\u00a0<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia siempre ha defendido el valor del Sacrificio Eucar\u00edstico a trav\u00e9s de la historia , as\u00ed como su valor sacrificial que le otorga Cristo como sumo sacerdote, quien realiza su sacerdocio en el cielo, y no en la tierra\u00a0; porque muri\u00f3, resucit\u00f3 y subi\u00f3 al cielo, para salvaci\u00f3n de los hombres. Es esta acci\u00f3n sacerdotal del Resucitado la que se re-presenta a trav\u00e9s de la acci\u00f3n visible de la Iglesia, de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, cuya liturgia simboliza y hace presente la liturgia celestial.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en este sacrificio de Jes\u00fas en la Cruz, que nos alcanz\u00f3 la redenci\u00f3n y la remisi\u00f3n de nuestros pecados con el Padre, invitando al hombre a que participe en esta labor salv\u00edfica para con el mismo hombre, y alcance todas las gracias y dones que nos otorga Cristo con su acci\u00f3n redentora.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>AUER, Johann.,\u00a0<em>Sacramentos, Eucarist\u00eda<\/em>\u00a0. Herder, Barcelona 1975<\/p><p>GESTEIRA GARZA, M.,\u00a0<em>La Eucarist\u00eda, misterio de comuni\u00f3n.<\/em>\u00a0Cristiandad, Madrid 1983<\/p><p>NICOLAU, Miguel.,\u00a0<em>Nueva Pascua de la Nueva Alianza<\/em>. Studium, Madrid 1973<\/p><p>SAYES, Jos\u00e9 Antonio.,\u00a0<em>El sacramento de la Eucarist\u00eda<\/em>. Aldecoa, Burgos (sin fecha).<\/p><p>D. SARTORE &#8211; ACHILLE M. TRIACCA.,<em>\u00a0Nuevo Diccionario de Liturgia<\/em>. Paulinas, Madrid\u00a0<sup>2<\/sup>1989.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">Miguel A Ponce<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n El objetivo del presente trabajo de investigaci\u00f3n es presentar de modo amplio el desarrollo del proceso sacrificial hasta llegar al sacrificio eucar\u00edstico en el cual Jes\u00facristo se inmola de manera incrueta. Entendiendo este sacrificio como algo radicalmente nuevo. Para esto es importante que recorramos el c\u00f3mo fueron entendiendo este acontecimi\u00e9nto los Ap\u00f3stoles,la primera comunidad &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/el-sacrificio-eucaristico\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;El Sacrificio Eucar\u00edstico&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-186","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/186","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=186"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/186\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":187,"href":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/186\/revisions\/187"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=186"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}