{"id":225,"date":"2018-09-10T21:16:28","date_gmt":"2018-09-10T21:16:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/?page_id=225"},"modified":"2018-09-10T21:16:28","modified_gmt":"2018-09-10T21:16:28","slug":"de-sacerdotis","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/de-sacerdotis\/","title":{"rendered":"De Sacerdotis"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>(San Juan Crisostomo)<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>\n\nEl libro &#8220;Sobre el Sacerdocio&#8221; de San Juan Cris\u00f3stomo, es una de las obras de mayor influencia desde su creaci\u00f3n; puesto que refleja de un modo magistral todo lo que debe significar el sacerdocio ministerial para los hombres que aspiran el poder ejercerlo dentro de una comunidad espec\u00edfica o para quienes ya tienen la gracia de ejercerlo en la misma.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>De igual modo nos presenta todos los cuidados que debe tener el futuro y actual presb\u00edtero dentro del ejercicio ministerial hacia con los feligreses, las debidas precauciones que deber\u00e1 tomar para no dejarse dominar por el &#8220;drag\u00f3n&#8221; del reconocimiento p\u00fablico, de la vanidad. soberbia y autoridad, entre muchos otros.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos decir muchas y variadas loas para poder reflejar la magistral representaci\u00f3n de lo que debe ser un aut\u00e9ntico sacerdote, pero lo mejor es que uno tenga la posibilidad de tenerlo entre sus manos y disfrutar de cada una de las l\u00edneas que reflejan ese gran amor y respeto a uno de los dones m\u00e1s grandes que puede otorgar Dios al hombre: El Sacerdocio Ministerial.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>VIDA Y OBRAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Juan naci\u00f3 en Antioqu\u00eda de Orontes, en la provincia de Siria, en fecha que no es f\u00e1cil determinar. Los historiadores proponen el 345, 349 o 354, pero a falta de un punto de referencia cierto anterior al 381, a\u00f1o de su ordenaci\u00f3n al diaconado, no es posible salir de la incertidumbre. Pertenec\u00eda a una familia acomodada; su padre, Segundo, era funcionario civil de la administraci\u00f3n del gobierno militar de Siria; su madre, Antusa, viuda a los veinte a\u00f1os, se preocup\u00f3 de procurarle una educaci\u00f3n esmerada. Juan asisti\u00f3 con toda probabilidad a las lecciones de del orador Libanio y se preparaba para iniciar su carrera en los dicasterios de la canciller\u00eda imperial. El mismo cuenta que por esos a\u00f1os pasaba el tiempo en los tribunales y que le apasionaban los espect\u00e1culos teatrales. Pero, poco a poco, bajo la influencia de una amigo que \u00e9l llama Basilio, fue alej\u00e1ndose de esta pasi\u00f3n juvenil. Recibi\u00f3 el bautismo y empez\u00f3 a frecuentar el c\u00edrculo de Diodoro, futuro obispo de Tarso, consagr\u00e1ndose al estudio de la Biblia y a los ejercicios asc\u00e9ticos, viviendo en el mundo. Melecio, obispo de Antioqu\u00eda, le ofreci\u00f3 su amistad y probablemente en el 371 lo nombr\u00f3 lector. Pero su deseo de perfecci\u00f3n lo llev\u00f3 a abandonar la ciudad para vivir en el desierto de los alrededores de Antioqu\u00eda. Primero, durante cuatro a\u00f1os, se someti\u00f3 a la direcci\u00f3n de un anciano monje sirio, luego, buscando ser de todos ignorado, vivi\u00f3 como ermita\u00f1o en una caverna donde aprendi\u00f3 de memoria la Sagrada Escritura. Pero las privaciones y el fr\u00edo quebrantaron su salud y se vi\u00f3 obligado a volver a Antioqu\u00eda. En el 381, Melecio le confiri\u00f3 el diaconado y en el 386 Flaviano, sucesor de Melecio, lo orden\u00f3 sacerdote.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Durante doce a\u00f1os, como presb\u00edtero de la iglesia antioquena, entusiasm\u00f3 a la muchedumbre con el esplendor de su elocuencia, que le procurar\u00e1, en el s. V, el sobrenombre de Cris\u00f3stomo (Boca de oro). Al morir Nectario, obispo de Constantinopla, el 27 de septiembre del 397, la elecci\u00f3n de la corte recay\u00f3 sobre Juan. Siguiendo \u00f3rdenes del emperador, el conde de Antioqu\u00eda le fij\u00f3 una cita en una de las puertas de la ciudad sin revelarle la raz\u00f3n, y lo encamin\u00f3 hacia Constantinopla donde fue consagrado obispo el 26 de febrero del 398.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Desde ese momento Juan se propuso como objetivo combatir los abusos y reformar la sociedad, promoviendo una observancia m\u00e1s fiel de los preceptos evang\u00e9licos, pero sus exigencias provocaron la hostilidad de las v\u00edctimas de sus invectivas. La emperatriz Eudoxia y otras damas de la corte, los obispos de diversas provincias y los monjes que viv\u00edan a su aire en las ciudades, se aliaron contra \u00e9l. Te\u00f3filo, patriarca de Alejandr\u00eda, asumi\u00f3 la direcci\u00f3n del grupo y convoc\u00f3 el S\u00ednodo de la Encina, ante el que Juan fue obligado a comparecer. Sabedor de la postura adoptada por los obispos, Juan se neg\u00f3 a comparecer. Primero fue depuesto (403), y desp\u00faes fue de nuevo reintegrado. Pero se trat\u00f3 de una tregua. En la noche de Pascua del 404, durante el bautismo de algunos de los catec\u00famenos, sus enemigos provocaron graves tumultos. La chusma invadi\u00f3 las iglesias y las profan\u00f3. Cinco d\u00edas despu\u00e9s de la fiesta de Pentecost\u00e9s, el 9 de junio del 404, el emperador firm\u00f3 una orden de exilio y, esta vez, definitivo. Tras un viaje de tres meses por Asia menor, Juan lleg\u00f3 a Cucusa, en Armenia, &#8220;el lugar m\u00e1s desierto del mundo&#8221; (seg\u00fan sus palabras). Pasaron tres a\u00f1os, pero bien sus enemigos no cedieron, antes bien, decidieron enviarlo a Pityus, en la costa oriental del Mar Negro. Agotado por estos a\u00f1os de penalidades y por marchas forzadas que le impon\u00edan los soldados encargados de su vigilancia, Juan muri\u00f3 durante el viaje en Comana, provincia del Ponto, el 14 de septiembre del 407.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>De los cuatro grandes Padres del Oriente, y de los tres grandes doctores ecum\u00e9nicos de la Iglesia Griega, s\u00f3lo uno pertenece a la escuela de Antioqu\u00eda, San Juan Cris\u00f3stomo. Ning\u00fan escritor cristiano de la antig\u00fcedad tuvo tantos bi\u00f3grafos y panegiristas como \u00e9l, desde el escrito m\u00e1s antiguo y mejor de todos, compuesto en el a\u00f1o 415 por el obispo Paladio de Elen\u00f3polis, hasta el \u00faltimo, que se escribi\u00f3 en la \u00e9poca bizantina.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Cada una de las obras de Juan responde a las cambiantes exigencias de su apostolado, de suerte que para estudiar su abundante producci\u00f3n literaria es necesario seguir paso a paso las vicisitudes de su existencia. Su doctrina se nos presenta o en forma de exhortaciones a personajes determinados,o de homil\u00edas con ocasi\u00f3n de determinados acontecimientos o de festividades lit\u00fargicas o bajo forma de comentarios al AT y NT. Adem\u00e1s, \u00e9l es el \u00fanico, entre los antiguos antioquenos, cuyos escritos se han conservado casi \u00edntegramente. Este trato de favor se lo deben a la personalidad de su autor y a su valor intr\u00ednseco.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><em>Entre su producci\u00f3n literaria podemos encontrar:<br\/><\/em>3 breves tratados Contra los detractores de la vida mon\u00e1stica<br\/>3 Exhortaciones a Estagiro<br\/>2 Exhortaciones a Teodoro<br\/>2 Discursos sobre la compunci\u00f3n (remordimiento por las culpas cometidas)<br\/>Sobre la virginidad<br\/>A una joven viuda<br\/>Sobre el matrimonio \u00fanico<br\/>Sobre las cohabitaciones sospechosas<br\/>C\u00f3mo observar la virginidad<br\/>Homil\u00eda (del d\u00eda de su ordenaci\u00f3n sacerdotal)<br\/>8 Sermones sobre el G\u00e9nesis (cuaresma del 386)<br\/>Sobre la imcomprensibilidad de Dios (homil\u00eda)<br\/>8 Discursos contra los jud\u00edos (en las festividades jud\u00edas de oto\u00f1o y pascua)<br\/>Paneg\u00edricos de San Pablo<br\/>Sobre las estatuas<br\/>Sobre las calendas<br\/>Discursos sobre L\u00e1zaro y el rico epul\u00f3n<br\/>Sobre la visi\u00f3n de Isa\u00edas<br\/>Sobre la visi\u00f3n de Os\u00edas<br\/>Sobre el evangelio de San Juan\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Sobre el tratado del sacerdocio\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El tratado sobre el sacerdocio, que se conoce tambi\u00e9n con el nombre de Di\u00e1logo sobre el sacerdocio, y tambi\u00e9n como Seis tratados sobre el sacerdocio, es quiz\u00e1 la m\u00e1s conocida de todas las obras de San Juan Cris\u00f3stomo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La obra se presenta como un di\u00e1logo entre dos amigos y seg\u00fan la costumbre bizantina se encuentra dividida convencionalmente en seis partes. De ah\u00ed la diferencia de nombres con que es conocida.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>El amigo con el que Juan dialoga se llama Basilio. El tema de la discusi\u00f3n es el sacerdocio. el motivo es sumamente curioso: ambos amigos han sido elegidos para ser ordenados de sacerdotes y a \u00faltimo momento, mientras Basilio es llevado a la ordenaci\u00f3n con enga\u00f1os, Juan huye a pesar de que hab\u00eda prometido a Basilio que en este asunto de la ordenaci\u00f3n actuar\u00edan de total acuerdo tanto para aceptar como para rechazar la elecci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Las explicaciones que debe dar Juan a Basilio para justificar el enga\u00f1o constituyen la ocasi\u00f3n para que aqu\u00e9l exponga su elevada opini\u00f3n sobre el sacerdocio y el temor que le inspiran las exigencias de la vda de quienes ejercen este ministerio.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien Juan Cris\u00f3stomo no profundiza en la teolog\u00eda del sacerdocio, su obra se destaca por lo que representa como modelo de espiritualidad sacerdotal.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En su esbozo de la vida sacerdotal, el autor marca de una manera muy definida la diferencia entre la forma de vida de los monjes y la de los sacerdotes. Cabr\u00eda hacer aqu\u00ed dos advertencias: la primera es que Juan C., est\u00e1 se\u00f1alando lo que es espec\u00edfico del sacerdote: vivir para los demas. La forma de presentar la argumetaci\u00f3n lo lleva a dividir de manera tan dr\u00e1stica los elementos que pertenecen a una y otra forma de vida sin admitir matices. En el resto de la obra se advertir\u00e1 que ser\u00eda imposible reunir las condicones exigidas para la vida sacerdotal (renunciamiento, dominio de las pasiones, desprecio de la vanagloria, libertad ante las cosas del mundo, pureza, etc.) si no mediara una intensa actividad asc\u00e9tica y penitencial. La segunda advertencia ser\u00eda de orden m\u00e1s bien hist\u00f3rico. Basta con recordar la evoluci\u00f3n de la forma de vida de los monjes y la de los sacerdotes para descubrir que las distancias en ciertos puntos se han acercado. Con el correr de los siglos, los sacerdotes han ido adquiriendo ciertas pr\u00e1cticas y usos de la vida mon\u00e1stica; de igual modo sucede con los monjes, dentro de las inquietudes pastorales de la Iglesia.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La pureza es requerida por la santidad de lo que debe tratar. San Juan C., describe de manera asombrosa, la grandeza del ministerio que cumple el sacerdote cuando celebra la Eucarist\u00eda y la dignidad que supone el poder perdonar a los hombres sus pecados. Se ha de notar que al poner el ejemplo de esto \u00faltimo, Juan C. no alude al sacramento de la penitencia o reconciliaci\u00f3n, sino al de la unci\u00f3n de los enfermos. Por estos sacramentos que debe administrar, el sacerdote tiene que ser m\u00e1s puro que los mismos \u00e1ngeles.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tambi\u00e9n el trato con los hombres pone sus requisitos al sacerdote. El hecho de ser por definici\u00f3n un hombre para los dem\u00e1s ya supone un total desprendimiento de s\u00ed mismo, una total dedicaci\u00f3n a los dem\u00e1s, un amor a Dios y al pr\u00f3jimo sin l\u00edmites.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Estas exigencias de pureza y capacidad tienen que darse en una medida que no es com\u00fan entre los hombres. Ante esto, parecer\u00eda que Juan ha hecho bien rechazando la ordenaci\u00f3n sacerdotal. Y si es as\u00ed para Juan C., con mucha m\u00e1s raz\u00f3n para cualquier otro candidato al sacerdocio que se encuentre en una altura inferior en lo que se refiere a la santidad.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay que aclarar que el autor no pretende alejar del sacerdocio a todos los candidatos que se presentan. Su intenci\u00f3n es, m\u00e1s bien, convencer a los indignos para que no se atrevan a ordenarse. Por esa raz\u00f3n ha elegido esta forma literaria en la que un hombre que no tiene ni la santidad ni las condiciones requeridas para recibir la ordenaci\u00f3n sacerdotal explica lo que es el sacerdocio y lo compara con su propia peque\u00f1ez.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>El incidente que presta el marco para la realizaci\u00f3n del di\u00e1logo entre dos amigos parece haber tenido lugar en el periodo en que Juan est\u00e1 por retirarse a la monta\u00f1a vecina a Antioqu\u00eda para llevar vida mon\u00e1stica. Tendr\u00eda que ser entonces en torno al a\u00f1o 376. Pero los historiadores no estan de acuerdo en lo que se refiere a la historicidad del hecho: todo lo relatado en este tratado sobre el sacerdocio pertenece a la historia, y por lo tanto discuten sobre la identidad de Basilio. Otros en cambio, advierten que los historiadores antiguos y los biogr\u00e1fos de Juan C., nunca mencionan a un amigo de Basilio con el que haya tenido un trato \u00edntimo, ni tampoco se ocupan de este incidente de la ordenaci\u00f3n. De esta carencia de datos concluyen que todo es una ficci\u00f3n literaria, un asunto novelesco que Juan ha creado para dar un marco interesante a su tratado sobre el sacerdocio.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Otro problema diferente es el de la fecha de composici\u00f3n del tratado. Tambi\u00e9n en este punto los historiadores est\u00e1n en desacuerdo: lo escribi\u00f3 mientras viv\u00eda en la soledad (376-381), o siendo ya di\u00e1cono (381-386), o despu\u00e9s de su ordenaci\u00f3n sacerdotal. Lo \u00fanico seguro es el dato que nos da San Jer\u00f3nimo, qui\u00e9n en el a\u00f1o 392, cuando escribi\u00f3 su tratado &#8220;Sobre los hombres ilustres&#8221;, dijo con cierto desd\u00e9n: &#8220;Juan, presb\u00edtero de la Iglesia de Antioqu\u00eda&#8230; se dice que escribi\u00f3 mucho, pero yo solamente he le\u00eddo el libro sobre el sacerdocio&#8221;. Por lo tanto tiene que ser anterior a esta fecha.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Contenido\u00a0<br\/><br\/>Libro Primero<br\/><\/strong><em>EL INCIDENTE<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>(La ordenaci\u00f3n sacerdotal) Estabamos en esto (platicando), \u00e9l suplicando continuamente y yo sin acceder a nada, cuando de improviso se corri\u00f3 un rumor que nos sobresalt\u00f3 a los dos. El rumor se refer\u00eda a que nosotros \u00edbamos a ser promovidos a la dignidad sacerdotal.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto o\u00ed esto, fui presa del miedo y de la perplejidad. Ten\u00eda miedo de que se me ordenara contra mi voluntad, y estaba perplejo pregunt\u00e1ndome de muchas maneras c\u00f3mo pudo ocurr\u00edrsele a aquellos hombres pensar algo as\u00ed acerca de m\u00ed, porque mir\u00e1ndome a m\u00ed mismo encontraba que no ten\u00eda nada de digno esta dignidad. Mi noble amigo vino a verme en privado y me comunic\u00f3 todas estas cosas como si yo no las hubiera o\u00eddo antes, rog\u00e1ndome que tambi\u00e9n en esto se viera que obr\u00e1bamos y pens\u00e1bamos lo msimo, como antes. El, por su parte, esta dispuesto a seguirme, cualquiera fuera el camino que tomara, tanto si fuera necesario huir como si hubiera que aceptar la elecci\u00f3n. No pas\u00f3 mucho tiempo y lleg\u00f3 el momento en que nos ten\u00edan que ordenar. Yo me escond\u00ed, y \u00e9l, que no sab\u00eda nada de esto, fue llevado con otra excusa y recibi\u00f3 el yugo sacerdotal.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando oy\u00f3 que hab\u00eda huido vino a verme con mucha tristeza, se sent\u00f3 mi lado y quer\u00eda decirme algo, pero retenido por la perplejidad no pod\u00eda expresar con palabras la violencia que hab\u00eda soportado. Vi\u00e9ndolo lloroso y lleno de turbaci\u00f3n, sabiendo cu\u00e1\u00f1 era la causa, me re\u00ed con mucho gusto y tom\u00e1ndole la mano derecha quise bes\u00e1rsela, dando gracias a Dios porque mi plan hab\u00eda ten\u00edo \u00e9xito, como siempre se lo hab\u00eda pedido. Cuando me vi\u00f3 alegre y risue\u00f1o se dio cuenta de que antes hab\u00eda sido enga\u00f1ado por mi, y se angusti\u00f3 e indign\u00f3 mucho m\u00e1s todav\u00eda.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 te he ofendido (dije), ya que me doy cuenta que desde este punto debo lanzarme a la defensa? \u00bfAcaso te ofend\u00ed porque te enga\u00f1\u00e9 y te ocult\u00e9 mi desici\u00f3n?\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Es muy grande la fuerza del enga\u00f1o, s\u00f3lo que no se debe practicar con la intenci\u00f3n de hacer da\u00f1o. O mejor dicho, en este caso no se deber\u00eda llamar enga\u00f1o sino dispensaci\u00f3n, sabidur\u00eda y arte capaz de encontrar muchas soluciones en los casos insolubles y de corregir los defectos del alma.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad se llama justamente mentiroso el que enga\u00f1a con intenci\u00f3n perversa, pero no el que lo hace con sana intenci\u00f3n. Muchas veces es un deber enga\u00f1ar y por este medio se consiguen los mayores bienes. En cambio, los que obran rectamente han hecho grandes males a los que no quisieron enga\u00f1ar.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Libro Segundo<br\/><\/strong><em>EL SACERDOCIO, PRUEBA DE AMOR<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cristo, cuando estaba hablando con el pr\u00edncipe de los ap\u00f3stoles, le pregunto: Pedro, \u00bfme amas?. Y cuando \u00e9ste le respondi\u00f3, entonces a\u00f1adi\u00f3: Si me amas, apacienta mis ovejas. El Maestro pregunta al disc\u00edpulo si lo ama, pero no para saber, sino para ense\u00f1arnos a nosotros cu\u00e1nto le interesa el cuidado de sus reba\u00f1os. Por eso, cuando el disc\u00edpulo respondi\u00f3: Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te amo. No quer\u00eda demostrar cu\u00e1nto lo amaba Pedro, ya que esto ha quedado de manifiesto por muchas otras cosas, sino que quer\u00eda que Pedro y todos nosotros aprendi\u00e9ramos cu\u00e1nto amaba \u00e9l a su Iglesia para que tambi\u00e9n nosotros pusi\u00e9ramos la mayor dedicaci\u00f3n hacia ella.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>A los cristianos, m\u00e1s que a ning\u00fan otro, les est\u00e1 prohibido corregir por la fuerza a los pecadores. Seg\u00fan la ley, a nosotros no se nos da un poder semejante para reprimir a los pecadores, y si se nos diera no nos ser\u00eda de ning\u00fan provecho porque Dios no corona a los que se apartan del mal por necesidad, sino a los que lo evitan por libre desici\u00f3n. Por eso es necesario tener mucha habilidad para persuadir a los enfermos a fin de que se sometan voluntariamente a la curaci\u00f3n que les ofrecen los sacerdotes; y no s\u00f3lamente eso, sino que tambi\u00e9n les agradezcan la curaci\u00f3n. Para esto es necesario que el Pastor tenga gran prudencia y mil ojos para observar por todos lados el estado del alma.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Si un hombre se aparta de la fe recta, el pastor necesita de mucha dedicaci\u00f3n, constancia y paciencia. No puede arrastrarla por la fuerza ni obligarla por el temor, sino que por la persuaci\u00f3n tiene que conducirla nuevamente hacia la verdad de la que se apart\u00f3.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Basilio: \u00bfEntonces t\u00fa opinas que para corregir al pr\u00f3jimo s\u00f3lo hace falta la fuerza del amor?\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda que es una parte principal que puede contribuir a esto.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Libro Tercero<br\/><\/strong><em>GRANDEZA Y DIFICULTADES DE LA VIDA SACERDOTAL<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se me ofrece el sacerdocio, que est\u00e1 tan por encima de los reinos de este mundo como es la distancia que hay entre el esp\u00edritu y la carne \u00bfse atrever\u00eda alguien a juzgarme de soberbia? \u00bfno es absurdo que a los que escupen sobre las cosas insignificantes se les condene como locos, mientras que a los que hacen lo mismo sobre las cosas m\u00e1s excelsas los absuelven del reproche de la locura y los acusan de soberbia? Si alguna vez me hubiera venido este deseo de buscar la gloria, yo habr\u00eda debido aceptar antes que huir. \u00bfPor qu\u00e9? Porque esto me dar\u00eda mucha gloria. Porque el sacerdocio se ejerce sobre la tierra pero pertence al orden de las intituciones celestiales. Porque no intituy\u00f3 este orden un hombre, ni un \u00e1ngel, ni un arc\u00e1ngel, ni ning\u00fan otro poder creado, sino que fue el mismo Par\u00e1clito el que indujo a los hombres revestidos de la carne para que imiten el servicio de los \u00e1ngeles. Por eso el sacerdote tiene que ser tan puro como si estuviera en el cielo en medio de las potencias ang\u00e9licas.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Son habitantes de la tierra que tienen su morada en la tierra, y sin embargo han recibido la administraci\u00f3n de cosas celestiales y un poder que Dios no ha dado ni a los \u00e1ngles ni a los arc\u00e1ngeles. \u00bfY qu\u00e9 otra cosa les ha dado sino todo el poder celestial? El Padre ha dado al Hijo todo el juicio; y yo veo que todo el juicio ha sido dado por el Hijo a los sacerdotes. Ser\u00eda una locura manifesta despreciar esta dignidad sin la cual no podemos alcanzar la salvaci\u00f3n ni los bienes que nos han sido prometidos.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Los sacerdotes jud\u00edos ten\u00eda el poder de curar la lepra del cuerpo, aunque en realidad no la curaban de ninguna manera sino que solamente examinaban a los ya curados. Y t\u00fa sabes c\u00f3mo se ambicionaba el sacerdocio en aquellos tiempos. En cambio estos sacerdotes no reciben el poder de examinar una lepra ya curada sino de purificar completamente de ella, y no la del cuerpo, sino la impureza del alma.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Dios ha dado a los sacerdotes un poder mayor que a los padres naturales, no s\u00f3lo para castigar sino tambi\u00e9n para hacer el bien. Y la diferencia entre unos y otros es tanta como la que hay entre la vida presente y la futura. Unos engendran para esta vida, y los otros para la otra. No solamente tienen el poder de perdonar los pecados cuando nos hacen nacer por el bautismo, sino tambi\u00e9n aquellos que cometemos despu\u00e9s.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><em>Los Peligros<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ante todo est\u00e1 el escollo m\u00e1s terrible de todos: el de la vanagloria. Es el m\u00e1s dif\u00edcil de sortear que los que describiron los narradores de mitos, porque a estos los pudieron atravesar sin peligro muchos navegantes, en cambio, la vanagloria es tan dif\u00edcil para m\u00ed que ni aun ahor, que ninguna necesidad me empuja hacia ese abismo, puedo mantenerme limpio de ese peligro. Si se me encomendara esa funci\u00f3n de presidencia, ser\u00eda casi como atarme las manos a la espalda y encargarme a los montruos que habitan aquel escollo para que me destrocen cada d\u00eda. \u00bfCu\u00e1les son? Ira, desaliento, envidia, discordia, calumnias, acusaciones, mentira, hipocres\u00eda, insidias, irritaciones contra los que no nos han hecho ning\u00fan mal, complacencia en las torpezas de los compa\u00f1eros de sacerdocio, dolor por sus \u00e9xitos, amor a las alabanzas, deseo de honores (entre todos, esto es lo que con m\u00e1s frecuencia derriba el alma humana), instruir para el placer, adulaciones serviles, halagos impropios de personas nobles, desprecio de los humildes y solicitud por los ricos, etc.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>El sacerdote debe ser sobrio, perspicaz, y tener mil ojos para observar por todas partes, como quien no vive para si mismo sino para la multitud. Pero t\u00fa mismo tienes que confesar, aunque te esfuerces m\u00e1s que cualquiera en ocultar mis defectos en raz\u00f3n de nuestra amistad, que yo soy perezoso, y que apenas puedo ocuparme de mi propia salvaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre ambicioso de vanagloria, cuando recibe el gobierno de muchos arroja m\u00e1s le\u00f1a al fuego. Lo mismo sucede con el que no es capaz de dominar la ira cuando est\u00e1 a solas o tratando con pocos sino que se deja arrebatar r\u00e1pidamente por ella: si se le encomienda la presidencia de muchos se siente como una fiera azuzada de todas partes y por mucha gente, pierde la tranquilidad aun estando solo, y acarrea miles de males a los que le han sido confiados. Como si estuviera en un combate nocturno, el ojo del alma, entenebrecido, no puede distinguir entre amigos y enemigos, ni entre indignos y honrados, sino que a todos los ordena sucesivamente en la misma linea, y aunque tenga que recibir alg\u00fan mal, lo soporta todo f\u00e1cilmente con tal de satisfacer el placer de su alma.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>No, no es posible que los defectos de los sacerdotes permanezcan ocultos, sino que aun los m\u00e1s peque\u00f1os se har\u00e1n rapidamente manifiestos. Por eso es necesario que por todas partes brille la belleza del alma del sacerdote para qu pueda alegrar e iluminar las almas de los que los contemplan.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>El sacerdote debe estar defendido por todas partes, como con armas de acero, con un empe\u00f1o intenso y con una vigilancia continua sobre su vida, observando por todos lados, no sea que alguien encuentre un lugar abierto y descuidado y le aseste un golpe mortal, ya que todos lo que lo rodean est\u00e1n dispuestos a herirlo y a derribarlo, no s\u00f3lo los enemigos y adversario, sino tambi\u00e9n muchos de aquellos que fingen amistad.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Todos quieren juzgar al sacerdote como si no estuviera revestido de carne y perteneciera a la naturaleza humana, como si se tratara de un \u00e1ngel apartado de todas las debilidades. Con los sacerdotes, los que antes, mientras gobernaba, lo honraban y adulaban, en cuanto encuentran el menor pretexto se disponen ferozmente para derribarlo, no s\u00f3lo como si fuera un tirano, sino como alguien peor que \u00e9ste.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Si quieres saber cu\u00e1les son las causas de este mal, encontrar\u00e1s que son iguales a las anteriores. Tienen una sola ra\u00edz, como si dij\u00e9ramos una sola madre: la envidia. Y no adoptan una sola forma, sino que se diversifican.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Libro Cuarto<br\/><\/strong><em>TREMENDA RESPONSABILIDAD DEL SACERDOCIO<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia de Cristo, seg\u00fan nos dice San Pablo, es el cuerpo de Cristo, y aqu\u00e9l a quien se le conf\u00eda debe cuidar incansablemente su buena salud y hermosura, vigilando en todas partes para que ninguna mancha ni arruga, ni ning\u00fan otro defecto similar, venga a afear su belleza y apariencia.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra es el instrumento, es el alimento, es la mejor temperatura del aire. Est\u00e1 en lugar de la medicina, est\u00e1 en lugar del fuego, est\u00e1 en lugar del hierro. Si se debe quemar o cortar, es necesario utilizar de la palabra. Con la palabra levantamos el alma caida y calmamos la inflamada, cortamos lo superfluo, suplimos las carencias, y finalmente hacemos todas las dem\u00e1s cosas que nos son convenientes para la salud del alma.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra preparaci\u00f3n no debe estar orientada a una sola forma de combate, ya que la guerra es muy variada y en ella luchan enemigos muy diferentes, no todos llevan las mismas armas ni nos atacan de la misma manera. Por eso es necerario fortificarnos bien y en todos los \u00f3rdenes.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Aqui el peligro es grande y el camino angosto, estrecho y bordeado de precipicios por ambos lados. Hay un temor nada peque\u00f1o de que queriedo herir a uno se reciba un golpe de otro. Por eso, el que preside la comunidad debe usar tambi\u00e9n aqu\u00ed de una gran prudencia, para apartar a \u00e9stos de las investigaciones absurdas y para evitar esas acusaciones.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Para todas estas cosas no se ha dado ning\u00fan otro auxilio que el de la palabra, y si alguien est\u00e1 privado de esta fuerza, las almas de los hombres puestos bajo su autoridad, no est\u00e1n en mejor condici\u00f3n que las naves azotadas por continuas tempestades. Por eso es necesario que el sacerdote haga todo lo que se deba para adquirir esa fuerza.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Escucha lo que dice San Pablo escibiendo a su disc\u00edpulo: &#8220;Ded\u00edcate a la lectura, a la exhortaci\u00f3n, a la ense\u00f1anza&#8221;. Y contin\u00faa diciendo cu\u00e1l es el fruto que se sigue en todo esto: &#8220;Haciendo esto te salvar\u00e1s a ti mismo y a los que te escuchen&#8221;. Y tambi\u00e9n &#8220;El servidor de Dios no debe discutir; al contrario, debe ser amable con todos, saber ense\u00f1ar y ser paciente&#8221;. Un poco m\u00e1s adelante dice: &#8220;Tu persevera en lo que has aprendido y en lo que has cre\u00eddo, sabiendo de qui\u00e9n lo aprendiste y que desde ni\u00f1o conoces las Sagradas Escrituras que te pueden hacer sabio para la salvaci\u00f3n&#8221;.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Pero cuando se trata de los sacerdotes: &#8220;Los presb\u00edteros que presiden bien la comunidad sean tenidos como dignos de doble honor, especialmente los que se ocupan de la palabra y de la ense\u00f1anza&#8221;. Para ense\u00f1ar no basta con hacer, y esta no es palabra m\u00eda sino del mismo Salvador que dice: &#8220;El que hace y ense\u00f1a ser\u00e1 llamado grande&#8230;&#8221;. Si el hacer ya fuera ense\u00f1ar, ser\u00eda superfluo lo segundo y habr\u00eda bastado con decir solamente: &#8220;El que hace&#8221;.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Libro Quinto<br\/><\/strong><em>LA PREDICACION<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando tenga capacidad para expresarse bien, no estar\u00e1 libre de trabajar continuamente, porque si no cultiva esta capacidad con dedicaci\u00f3n y ejercicio continuo, ella lo abandonar\u00e1.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La grandeza del alma no se debe mostrar solamente haste este punto de despreciar las alabanzas, sino que se debe ir m\u00e1s adelante todav\u00eda para que el fruto no se malogre. Ya que es forzoso que el que preside tenga que soportar reproches sin fundamento, no est\u00e1 bien temer desmesuradamente ni temblar por las acusaciones inoportunas, pero tampoco despreciarlas sin m\u00e1s.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>No hay nada que aumente tanto la buena o mala fama como la multitud indisciplinada acostumbrada a o\u00edr y a hablar sin buscar pruebas, y que repite simplemente todo lo que le llega sin preocuparse de la verdad.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Si alguien se deja abatir por estos incidentes, no podr\u00e1 hacer nunca nada noble y digno de admiraci\u00f3n, porque la tristeza y las constantes preocupaciones puede derribar la fuerza del alma y llevarla hasta la m\u00e1s tremenda debilidad. De la misma manera es necesario que el sacerdote se comporte con los que est\u00e1n bajo su autoridad como se comportar\u00eda un padre con sus hijos m\u00e1s peque\u00f1os.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que estar preparado con valor para enfrentar todos estos contratiempos, perdonando a los que tienen estos sentimientos por ignorancia y llorar como a desgraciados y dignos de misericordia a los que tienen por envidia, sin pensar que la capacidad oratoria haya quedado disminuida por obra de cualquiera de ellos.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>De la misma manera, el que se lanza a este combate de la predicaci\u00f3n no debe atender los elogios de los profanos, ni tampoco deprimir su esp\u00edritu por causa de ellos. Trabaje su predicaci\u00f3n como para agradar a Dios.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Si hay alguien entre los hombres que pueda pisotear a esta bestia dif\u00edcil de atrapar, invencible y salvaje, que es el deseo de gozar de fama entre la gente, y puede cortarle sus muchas cabezas, o mejor a\u00fan, no dejar que nazcan, ese hombre podr\u00e1 rechazar f\u00e1cilmente sus muchos ataques y gozar\u00e1 de un tranquilo puerto. Pero si no se puede liberar, derramar\u00e1 sobre su propia alma una guerra de m\u00faltiples formas, una confusi\u00f3n continua, la tristeza y la multitud de las dem\u00e1s pasiones.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Libro Sexto<br\/><\/strong><em>EXIGENCIAS DE LA VIDA SACERDOTAL<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente que el sacerdote debe tener el alma m\u00e1s pura que los mismos rayos de la luz para que el Esp\u00edritu Santo nunca la abandone y pueda decir: &#8220;Yo vivo, pero no soy yo quien vive sino que es Cristo quien vive en m\u00ed&#8221;.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, el sacerdote debe tener mayor pureza que el monje. Y siendo as\u00ed que se le exige mayor pureza, est\u00e1 sometido a mayores exigencias que pueden mancharlo, si no aplica una continua vigilancia y un gran fervor para que su alma quede bien protegida.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor parte de los que est\u00e1n sujetos al sacerdote est\u00e1n encadenados a las preocupaciones de la vida, y esto los hace m\u00e1s flojos para el ejercicio de las cosas espirituales. De ah\u00ed la necesidad de que el maestro siembre cada d\u00eda, como se dice, para que, por lo menos por la continuidad, la palabra de la predicaci\u00f3n pueda prender en los oyentes. Las grandes riquezas, la importancia del poder, la tibieza producida por el lujo, y muchas otras causas, adem\u00e1s de \u00e9stas, ahogan las semillas sembradas.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>El sacerdote no solamente ha de ser tan puro como lo exige el ministerio que ha recibido, sino que debe ser tambi\u00e9n sumamente prudente y con experiencia en todo; debe conocer las cosas de la vida no menos que los que est\u00e1n en medio del mundo, y al mismo tiempo tiene que estar m\u00e1s desprendido de ellas que los monjes que viven en las monta\u00f1as.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>El sacerdote debe ser m\u00faltiple. Cuando digo m\u00faltiple, no quiero decir enga\u00f1ador, ni adulador, ni hip\u00f3crita. Quiero decir que debe estar dotado de mucha libertad y franqueza, que sabe condescender \u00fatilmente cuando las cosas lo exigen, y ser a la vez bondadoso y severo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>El que entra en este estadio del sacerdocio debe pisotear ante todo su propia gloria, estar por encima de la ira y estar lleno de prudencia, pero el que ama la vida solitaria no tiene ocaci\u00f3n de ejercitarse en ninguna de estas cosas porque no tiene muchos que lo irriten como para ejercitarse en su reflenar el \u00edmpetu de la ira, ni tiene a los que lo feliciten y aplaudan como para aprender a despreciar las alabanzas de la gente, ni se trata entre ellos de la prudencia que se requieren en el gobierno de la Iglesia.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>IMPORTANCIA PARA LA HISTORIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No hay obra de Cris\u00f3stomo que se conozca mejor y que se haya traducido con m\u00e1s frecuencia y editado m\u00e1s veces que sus seis libros Sobre el Sacerdocio. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Juan Cris\u00f3stomo, Isidoro de Pelusio declaraba: &#8220;No hay ninguno que haya le\u00eddo este libro y no haya quedado herido por el amor divino. Muestra el sacerdocio como algo augusto y dif\u00edcil de alcanzar, y ense\u00f1a c\u00f3mo se ha de cumplir sin reproche. Porque lo compuso Juan C., el sabio int\u00e9rprete delos misterios de Dios, luz de la Iglesia de Bizancio y de la Iglesia entera, y lo hizo con tal delicadeza, densidad y presici\u00f3n, que todos aquellos que ejercen el sacerdocio como Dios manda o lo tratan con negligencia encuentran aqu\u00ed retratadas sus virtudes o sus faltas&#8221;\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>A juicio de Suidas, sobrepasa a todos los dem\u00e1s escritos de Cris\u00f3stomo en sublimidad de pensamiento, pureza de dicci\u00f3n, suavidad y elegancia de estilo. Efectivamente, siempre se le ha considerado como un cl\u00e1sico del sacerdocio y uno de los mejores tesoros de la literatura patr\u00edstica.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>BIBLIOGRAFIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Consultada\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>SAN JUAN CRISOSTOMO. El Sacerdocio. Paulinas, Argentina.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>J. QUASTEN, Patrolog\u00eda II. BAC, Madrid 1962. p.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Diccionario Patr\u00edstico y de la Antig\u00fcedad cristiana II. S\u00edgueme, Col. Verdad e Imagen 98. Salamanca 1992,\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><em>Editio Princeps\u00a0<br\/><br\/>Colecciones (ediciones completas de las obras de San Juan Cris\u00f3stomo)\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>FRONTON du Duc, s.j. 12 vols. Par\u00eds 1609-1633.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>HENRY SAVILE, 8 vols. Eton 1612.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>MONTFAUCON, Bernard de, o.s.b., 13 vols. Par\u00eds 1718-1738.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sobre el Sacerdocio (primeras traducciones)\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>H. HOLLIER, Londres 1728. (Ingl\u00e9s)\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>RUIZ BUENO, Daniel. Madrid 1945 (Espa\u00f1ol)\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>CONCLUSION\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta magistral obra de San Juan Cris\u00f3stomo es un gran tesoro del patrimonio de los Padres de la Iglesia, el cual, a mi juicio, deber\u00eda poseer todos y cada uno de los sacerdotes que ejercen su ministerio, sea dentro de una di\u00f3cesis o en campo misi\u00f3n; pues es un gran recordatorio de los cuidados que se deben tener tener dentro del ejercicio del mismo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>De igual modo, el hombre, aspirante al Ministerio Sagrado, debe tenerlo como libro de cabecera y meditaci\u00f3n por la profundidad de su reflexiones. Esto recomend\u00e1ndolo de preferencia a los que cursan los estudios teol\u00f3gicos; pues en el caminar por su ideal que es el Sacerdocio Ministerial, la teolog\u00eda representa la recta final, por lo que ayudar\u00eda mucho a que el aspirante clarificara inquietudes y robusteciera su coraz\u00f3n, con la ayuda de Dios para poder resistir los posibles asaltos de las adulaciones, u otras tentaciones que muchas de las veces destruyen el alma de un Consagrado a Dios.\u00a0\n\n<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\">Miguel A Ponce<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(San Juan Crisostomo) El libro &#8220;Sobre el Sacerdocio&#8221; de San Juan Cris\u00f3stomo, es una de las obras de mayor influencia desde su creaci\u00f3n; puesto que refleja de un modo magistral todo lo que debe significar el sacerdocio ministerial para los hombres que aspiran el poder ejercerlo dentro de una comunidad espec\u00edfica o para quienes ya &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/de-sacerdotis\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;De Sacerdotis&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-225","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/225","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=225"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/225\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":226,"href":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/225\/revisions\/226"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.viajeros.net\/vwp\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=225"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}